Sobre CRÓNICA DE MEDIOCRES

Lo he llamado Crónica de Mediocres porque creo que la mediocridad es una de las palabras que mejor definen el momento en el que vivimos. La vida pasa deprisa, las oportunidades también y entre ambas dos no hay tiempo para mejorar nada, es más, lo mejor penaliza, no se compra, la calidad se desprecia.

He elegido esta foto porque de alguna forma refleja lo antedicho, primero porque está algo borrosa, no se ve con claridad, y segundo porque para mi, esa araña es la representación de la mediocridad y su tela es el entramado en el que los mediocres caerán, caeremos, y desde la cual impedirá que escapemos, sólo unos pocos conseguirán salir, seamos nosotros.

Espero que os guste y para hacerlo más atractivo, podéis dejar vuestros comentarios picando en el título de cada entrada.

17 mayo 2014

Crónica de Mediocres 58


Yo y Mis Avatares
 
Los habitantes cibernéticos tenemos que ser conscientes de que a través de internet convivimos, de una forma más o menos camuflada, pero convivimos. Posiblemente nuestros comportamientos no sean los mismos en la vida real y esa que adoptamos vía avatar y es precisamente por eso, que debemos asumir que en esa nueva dimensión vital, también hay normas y leyes. Unas leyes que no tienen por qué diferir de las que rigen el mundo físico.

Quizás es porque considero que yo y mis avatares tenemos una esencia común, un tronco ético idéntico y una actitud ante la vida interrelacionada, por lo que no comprendo esa necesidad que tienen los gobiernos de cambiar o crear nuevas leyes  con la inútil intención de coaccionar al ciudadano y disuadirle para que deje de hacer lo que a ellos no les gusta.

Son muchos siglos de civilización y todo está legislado, quizás queden pequeños retoques para eliminar determinados privilegios asignados a castas dominantes y adaptar la legislación transfronteriza para resolver algún fleco, pero en general, nuestras relaciones están reguladas para que exista un equilibrio entre lo que socialmente es aceptable, o correcto, y lo deleznable, ilegal u ofensivo.

Al gobierno, a este gobierno, le molestan las libertades, le molesta que la información fluya, le molesta que la gente analice y obtenga sus propias conclusiones, quiere ciudadanos pasivos, acomodados, que se dejen llevar y que se comporten como en aquellas épocas en las que, el pueblo mísero y explotado, mostraba un agradecimiento, casi infinito, si podía comer con las migajas que se caían desde las mesas de los mal llamados señores.

En este punto estamos, quizás en una marcha atrás vertiginosa a la que, legítimamente, nos resistimos y nos exalta, y como no estamos contentos, utilizamos todos los medios a nuestro alcance para expresar la disidencia entre lo que quieren imponernos y lo que nosotros queremos para nuestra vida.

Entre esos medios, con una capacidad enorme de diseminación,  está la internet, el altavoz de la ciudadanía, donde todos somos iguales y nadie se nos impone. Si a esto además le unimos la facilidad que los móviles nos dan para estar conectados desde casi cualquier punto del orbe mediante las tecnologías inalámbricas, la velocidad de reacción ante determinados llamamientos es casi inmediata.

No tengo ninguna duda de los beneficios de las redes sociales, tampoco tengo duda alguna sobre los perjuicios que puntualmente pueden provocar cuando el avatar no reflexiona lo suficiente sobre las consecuencias de sus actuaciones en la red. La presión a la que puede verse expuesta una persona, debido a la trascendencia que una información personal a través de internet, puede llegar a ser insoportable  y es en base a nuestra propia responsabilidad (y la de nuestros avatares), como podemos evitar esto.

No me gusta el perverso uso de las nuevas tecnologías de las comunicaciones que algunas personas, medios, empresas, gobiernos, etc. hacen. No me gusta que se utilice el anonimato para lanzar proclamas e incitaciones dirigidas a gente que no mide sus reacciones. Tampoco me gusta la criminalización que se hace del medio ya que es mas el beneficio que de la red obtenemos que los males que suelen magnificar malintencionadamente.

Legislar a impulsos, demuestra incompetencia, en dos años las mordazas con las que, los mal llamados populares, nos están intentando callar espero que se vean eliminadas a medida de que los tribunales vayan recibiendo demandas contra los abusos del partido actualmente en el poder. La ley está bien como está y no necesita de enmiendas contra las libertades ya que los derechos están garantizados.

De seguir así, este gobierno del pp, dejará un país más parecido a Venezuela que al resto de Europa y eso a mi no me gusta.

JC

25 abril 2014

Crónica de Mediocres 57


TheVicVlogs
   
Hoy cedo la palabra (en el sentido mas literal de la palabra) al “Harto - TheVicVlogs”, disfrutad, si el fondo lo permite.


JC

17 abril 2014

Crónica de Mediocres 56


El saqueo al país
 
Esquilmar, según el diccionario de la RAE, sería, “coger el fruto de las haciendas, heredades y ganados”, pero en el caso de España y con respecto a como gestionan las propiedades y los recursos públicos, me quedo con otra de las acepciones: “menoscabar, agotar una fuente de riqueza sacando de ella mayor provecho que el debido”.

Durante lustros los legítimos representantes de los ciudadanos, elegidos democráticamente, han gestionado nuestro patrimonio público (ese patrimonio del cual su titularidad, su propiedad, la ostentamos nosotros, no nuestros representantes, no los presidentes del gobierno del estado, de las comunidades o de los ayuntamientos, si no nosotros, los habitantes de este país) y lo han hecho fatal, rematadamente mal, llegando incluso a poner en situación crítica la existencia de cientos de miles de familias que de la noche a la mañana, pensando en que tenían una calidad de vida aceptable, se han encontrado en la más mísera de las miserias, aquella que te envuelve sin tu darte cuenta, después de haber estado haciendo durante toda tu existencia aquello que es casi lo único que eres capaz de hacer: trabajar.

El país ha sido esquilmado y a la ciudadanía no le queda otro remedio más que esperar, esperar a que las aguas vuelvan a su cauce. Somos así, pacientes, educados, comprensivos y civilizados, somos un ejemplo de orden y, con respecto a los políticos y a sus malas prácticas, sobre todo somos unos quijotes. Tanta paciencia nos asfixia, deprime y poco a poco nos aniquila.

El saqueo al país, como ya no hay tanto desde donde poder llenar bolsillos propios y de amigotes, está tomando un cauce verdaderamente perverso, se está gestando la última o penúltima vuelta de tuerca contra unos ciudadanos a los que ya se les ha exprimido hasta la última gota de sangre, pero que aún, tras el crujido de todos sus huesos, les quedan los tuétanos y a por ellos vienen.

Al margen de los recortes con los que volverán, al parecer, a castigarnos, nuestros políticos están ya desmontando las últimas estanterías de la tienda en forma de venta directa del patrimonio de todos, el del estado, las autonomías y los municipios: tierras (incluyendo parques naturales y bosques) y aguas. Ninguna propiedad, recurso y/o servicio público , ni su gestión, deberían ser entregados a la iniciativa privada sin el explícito, caso por caso, consentimiento de los ciudadanos.

Es extremadamente urgente desplazar de la gestión pública a todas esas personas que hasta hoy han sido agraciadas con la confianza de los ciudadanos, es extremadamente urgente que desde las urnas gestemos una auténtica alternativa, más cercana a nuestros intereses, honesta, responsable y regeneradora. Necesitamos amputar el cáncer que nos corroe, si no lo hacemos, la herencia que dejaremos a nuestros hijos, nietos y bisnietos será frustrante.

 JC

22 marzo 2014

Crónica de Mediocres 55

Avanzar como Sociedad
  
Nunca fui de la cuerda de Suarez, pero también siempre reconocí que si él no hubiese puesto toda su energía en que los ciudadanos recuperásemos el protagonismo de los avatares de nuestro país, posiblemente, y por nuestra propia pasividad, lo que hoy perdemos nunca hubiésemos sido capaces de alcanzarlo.

Mi admiración por Suarez viene más por el cómo fue capaz de sacrificarse a si mismo para que los demás saliésemos de la oscura sima en la que nos encontrábamos sumidos, que por sus propias convicciones políticas y personales.

Hoy, en espera de su paso a la posteridad (la de Suarez), reflexiono sobre la mediocridad, la desvergüenza, la ineptitud y la falta de honradez de los que nos gobiernan, desde el propio Rajoy al último alcalde o alcaldesa del más ínfimo de los municipios españoles (que posiblemente sea Madrid) y deseo que los ciudadanos tomemos las riendas de nuestras vidas para, cuan bufas de las más virulentas, que desintegremos a los peperos, sociatas, nacionalistas y demás escoria que se han hecho fuertes para vivir a costa del esfuerzo de unos ciudadanos adormecidos por su propia desidia.

Revelémonos, nosotros los ciudadanos, contra esa plaga de parásitos políticos e intentemos recuperar la dignidad que en un momento determinado de la historia de este país, Adolfo Suarez, y vuelvo a insistir en la poca coincidencia de nuestras tendencias vitales, demostró que era más que necesaria mantener para poder avanzar como sociedad.

Mi ilusa esperanza sería ver como, en algún momento de nuestra historia, nosotros, los ciudadanos, seamos los que lleguemos a elegir a nuestros representantes, no a los representantes de los torticeros partidos políticos actuales, y seamos capaces de exigir, entre todos, personas sin tacha para hacerlas nuestras valedoras. Como dije, es mi ilusa esperanza.  

JC

09 febrero 2014

Crónica de Mediocres 54



Retales, chapuza y pastiche

Actualización 16/04/2014

Al parecer estos cursos de formación sí son de buen provecho, presuntamente organizaciones empresariales, sindicatos, partidos políticos, empresas ficticias e incluso particulares, aprovechan los dineros de nuestras aportaciones e impuestos para incrementar su peculio.

No hay responsables, no hay dimisiones, una justicia lenta y timorata se muestra incapaz para atajar el tsunami de la corrupción política, sindical y empresarial.

Los españoles a pagar y sin posibilidad de descontarnos de los impuestos todos esos dineros que no han llegado a su legítimo destino.

Como dijo es cantautor: “Retales, chapuza y pastiche / Remiendos, tapujos y parches / Todo funciona a pegotes / Qué carnaval, qué pitote / Vaya chapuza que hay…”
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Hoy toca hablar un poco de los cursos de formación que con cargo a las aportaciones de los trabajadores y las empresas, además de fondos europeos y nacionales para la promoción del empleo, conforman una oferta tan amplia como poco aprovechable, a tenor del artículo publicado en el diario El Mundo:
(http://www.elmundo.es/economia/2014/01/31/52eae207e2704ee35d8b456d.html?goback=.gde_2541246_member_5834930754538213380)

el día 31 del pasado mes de enero y que ha abierto un interesante debate

(http://www.linkedin.com/groups/cursos-p%C3%BAblicos-formaci%C3%B3n-fueron-in%C3%BAtiles-2541246.S.5834930754538213380?view=&srchtype=discussedNews&gid=2541246&item=5834930754538213380&type=member&trk=eml-anet_dig-b_pd-ttl-cn&fromEmail=&ut=2r3LCR9U85_C41)

iniciado por Manuel Pastor a través del grupo “Directivos de España” existente en Linkedin ( http://www.linkedin.com ).

Esos cursos de formación tienen dos tipos de financiación diferenciada:

Una es privada, procede de las cuotas que los trabajadores y empresas aportan a través de las nóminas y cuyos fondos son gestionados por la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, integrada por sindicatos, confederaciones empresariales y la administración general del estado.

La otra financiación procede de fondos aportados por la Unión Europea, el Gobierno del Estado, las Comunidades Autónomas e incluso los Ayuntamientos.

El resultado de todas estas distintas fuentes de financiación se traduce en aportaciones de miles de millones de euros y que según el artículo mencionado anteriormente, parece ser que no están siendo aprovechados en la medida que debería esperarse.

Mi opinión al respecto coincide en gran medida con la expuesta en el análisis periodístico y me gustaría aportar mi punto de vista sobre el, cómo poder mejorar la utilización de los dineros de todos, para recuperar la inversión realizada en esa importantísima tarea que es la formación para la reintegración laboral de las personas desocupadas y el mantenimiento de conocimientos para aquellas otras personas que ya disponen de un puesto de trabajo.

En primer lugar hablemos de la formación a las personas desempleadas, personas que, a través de los servicios públicos de empleos de las comunidades autónomas, voluntaria o de forma obligada, se inscriben a cursos de formación con la esperanza de llegar a tener la posibilidad de obtener un puesto de trabajo que les permita zafarse de esa especie de situación límbica en la que se encuentran.

Los servicios públicos de empleo disponen de un catálogo formativo que se me antoja tan amplio como ineficaz para conseguir los objetivos esperados. Esa oferta formativa no deja de ser una recopilación de cursos, impartidos por proveedores homologados, que sin responder a necesidades reales del mercado de trabajo, parecen estar mayormente orientados a, por un lado, dejar constancia de que las administraciones hacen un esfuerzo por formar a los trabajadores y por otro a mantener a un conjunto de empresarios especializados en este tipo cursos.

En mi opinión, los servicios públicos de empleo no hacen su trabajo, en mi opinión ese trabajo debería ser, en primer lugar recabar de los empleadores las necesidades de incorporación que tienen a medio plazo y cual debe ser el perfil profesional de esas personas que necesitará en el futuro, en segundo lugar, los servicios públicos de empleo deberían de desarrollar el currículo formativo que se necesitaría para cubrir la demanda, participárselo a las empresas y obtener de estas un compromiso contratación acorde a sus necesidades en los plazos establecidos. En tercer lugar los servicios públicos de empleo deberían de seleccionar a aquellos candidatos más idóneos para cada puesto de trabajo, ayudando principalmente a las personas con mayores dificultades para la vuelta al mundo productivo. Esta es la única forma y fórmula para que la inversión realizada en formación invierta las cifras de incidencia en la colocación de las personas, no es soportable un modelo de formación orientada al trabajo que se muestra inútil en el 90% de los casos.

En cuanto a la formación de las personas empleadas, formación que puede estar siendo pagada por las propias empresas o mediante subvenciones, no tienen porque llevar emparejada una mejora inmediata de las condiciones económicas del trabajador. La formación continuada en el empleo debería permitir adquirir mayor destreza en los desempeños, pero no siempre es así por lo inadecuado del curso para el entorno profesional del formado. En ocasiones las empresas y los propios trabajadores yerran en la asignación o elección de cursos debido a la perversa moda de ofrecer formación porque así lo hacen las empresas “guays”, porque hay que justificar un número anual de horas de formación o porque se han desarrollado unos planes de carrera que son acompañados por una estandarización de la formación que en determinados casos, más numerosos de lo que parecen, llega tarde al disponer el participante de un dominio de la materia, en base a la experiencia, superior a la que la acción formativa le aporta.

Por otra parte, cuando la formación en el empleo sí está adecuadamente planificada en tiempo y contenidos, aunque no tenga una recompensa inmediata, prepara al individuo para enfrentarse a nuevos retos profesionales y será a partir de ese momento en el que estará recogiendo los frutos del esfuerzo y del sacrificio realizado en el pasado.

En resumen, la impartición y aprovechamiento de la formación para el desarrollo profesional o para la consecución de un puesto de trabajo, es algo que trasciende mucho más allá de un puñado de cursos que debe estar en el catálogo de cualquier servicio de empleo o empresa que se precie, la formación en el trabajo debe orientarse a necesidades concretas, debe impartirse en el momento preciso y los dineros invertidos deben ser recuperados por la sociedad vía mejoras de la productividad. Todo lo que no se ajuste a estos criterios, en mi opinión, es desperdiciar los dineros de los ciudadanos y una grave irresponsabilidad por parte de aquellos que deben velar por el aprovechamiento de los recursos comunes.

Por último, tengo la extraña sensación de que en España, y desde diversos organismos públicos nacionales e internacionales, llueven millones de euros que están siendo malgastados por la falta de rigor y la improvisación de las personas que tienen la obligación de darles un uso responsable.

JC

02 febrero 2014

Crónica de Mediocres 29


Me preguntaban ayer

Me preguntaban anteayer, que cómo veía yo a los catalanes, la verdad es que me sorprendió la pregunta, ¿a los catalanes?, ¿por qué me hacéis esa pregunta?, y en ese momento, en reflexión interna, proceso: podían haberme preguntado por los madrileños, que es con los que vivo el día a día, podían haberme preguntado por los andaluces, de allí era mi madre, podían haberme preguntado por los asturianos, pertenecen a una de las tres regiones que más me gustan, podrían haberme preguntado por los canarios, crecí en La Palma y me siento muy unido a ella, podrían haberme preguntado por los castellanos leoneses, con ellos trabajé durante más de dos años, podrán haberme preguntado por los maños, mi familia paterna es de Zaragona, pero no, tienen que preguntarme por los catalanes. De repente caigo, mi abuela, mi abuela era catalana, y en la provincia de Barcelona tengo familia, un hermano, sobrinos, primos con los que pasé épocas estupendas, allí vivieron también mis tíos y mi abuelo: ¿sabrá esta gente de mi conexión catalana?, eso me animó y esta fue mi respuesta.

A los catalanes, les dije, la verdad es que (muy madrileño esto) los veo como al resto de los españoles con los que he tenido la suerte de relacionarme, quiero pensar que las cosas que les preocupan son bastante normales, como a las personas del resto del país.
Los veo como supervivientes en un mundo llego de felinos que acechan para quitarte la mísera tajada con la que intentas alimentarte.
Los veo como padres responsables que quieren darles a sus hijos la mejor educación para que posteriormente sean capaces de labrarse un futuro en el árido territorio en el que nos han recluido, como a los indios en esas reservas que les preparaban los “hombres blancos”.
Los veo con esa necesidad que todos tenemos de alejarnos de nuestro propio ombligo para evitar caer en el auto-ensimismamiento que quedar aislados en nuestra propia jaula.
Los veo con el temor de tener que alejarse de su tierra y buscar el modo de vida lejos de donde han nacido.
Los veo con la misma pasión que el resto de los españoles cuando de futbol y de deportes se trata, esperando siempre la victoria del equipo más cercano.
Los veo con el orgullo de pertenecer, de haber nacido o vivir, en una determinada región que tiene sus propias particularidades o idiosincrasia, su cocina especializada en base al producto local, su particular forma de hablar y de pensar, sus playas y sus montañas, sus pueblos, sus ventajas y sus inconvenientes.
Los veo normales, veo a personas como yo, con el mismo coraje, los mismos retos y con los mismos miedos.

Mis interlocutores no interpretaban lo yo que estaba diciendo y me interrumpieron, - no, no, te preguntamos por tu opinión sobre lo que ha dicho Mas, el president, por la manifestación del lunes en la que se pedía la independencia, …, en ese momento comprendí, se confundían entre lo que a una parte de los catalanes les gustaría y lo que les preocupa a la mayoría de los catalanes.

En ese momento de la conversación cambié mi discurso para hablar de políticos, ese mal que nos azota y que sin embargo se hace tan necesario para que las cosas funcionen, que hasta tragamos con listas cerradas, partidos que eligen a dedo a quienes las forman, corruptos que son aceptados dentro de la organización con tal de que les mantengan en el poder, el nepotismo con el que nos arruinan a la mayoría para enriquecer a sólo unos pocos.

Todo lo que ha pasado durante esta semana en referencia a la nueva ola de independencia que los políticos catalanes se están encargando de propagar a derechas e izquierdas, obedece más a un pataleta de niño maleducado y resentido que a una convicción (que no digo que no los haya convencidos) del presidente de la generalidad y los partidos catalanes que desde el inicio de la transición han venido manteniendo el ascua al lado de su sardina, aprovechando la necesidad que los distintos gobiernos han tenido de contar con los votos de minorías para poder mantenerse en el poder.
Artur Mas, en mi opinión se equivoca, amenaza con hacer lo que tienen que hacer (como Rajoy),  para ir construyendo las bases de un estado que, en un plazo indeterminado, permita a Cataluña convertirse en la gran nación a la que siempre han aspirado algunos catalanes. Y creo que Artur Mas se equivoca porque el sabe, como yo, que cuando alguien tiene una convicción real de lo que debe hacer para conseguir sus aspiraciones, las amenazas sobran, el único camino es echarse a andar, dentro de la ley por supuesto, en dirección a la meta y sin desfallecer a lo largo del tortuoso camino que queda por delante.

Pero Artur Mas ha optado por la amenaza y, en mi opinión, ha dejado al descubierto toda su debilidad. Artur Mas amenaza porque, al sentir el rechazo de papá a su querencia, ha quedado en evidencia la falta de capacidad de su gobierno para afrontar los compromisos económicos que se le abalanzan en los próximos meses y quiere amedrentar al autista Rajoy para que, como ya ha pasado muchas veces anteriormente, suelte la mosca y resuelva el marrón que a la generalidad se le viene encima. Artur Mas sigue con la receta de llorar, llorar, llorar para conseguir en lugar de aprender de los ciudadanos catalanes que afrontan sus problemas con la responsabilidad que es debida.

Tanto en Cataluña como en el resto del estado, hemos llegado a la situación en la que nos encontramos por la gestión de políticos indecentes que durante lustros han querido vestir con organdí el detritus que estaban gestando, sin tener en cuenta que por el entramado de la tela acabaría por salir toda la porquería. Ahora los ciudadanos seremos los encargados de recoger todo ese desperdicio y los escobones de nuestros euros, para los que la casta política tendrá preparados grandes sacos, serán los que resuelvan toda esta incompetencia.

Y paradójicamente, como premio al desprecio a los ciudadanos que los políticos muestran en los periodos entre elecciones, un porcentaje muy alto de ciudadanos volverán a introducir en urnas electorales, papeletas, confeccionadas por partidos políticos, que volverán a estar infestadas de mediocres personas que se alimentarán chupando directamente de nuestras yugulares.

Antes de acabar: Por mi parte creo en la legitimidad de que los habitantes de una región quieran ser independientes, regiones de países, provincias de regiones, comarcas de provincias, ciudades de comarcas, barrios de ciudades, calles de barrios, manzanas de calles, edificios de manzanas y así hasta llegar, como decía una simpática campaña publicitaria, a la republica independiente de mi casa o de mi habitación o de mi sillón. Pero esa independencia siempre tendrá que ser obtenida utilizando las herramientas que el sistema nos brinda y con el poder de la persuasión.

JC

Publicado el 22 de septiembre de 2012

27 enero 2014

Crónica de Mediocres 53


¡Tongo!
En relación a la pretensión de privatización de seis hospitales públicos, tengo que decir que desde el principio el halo que ha envuelto a ese concurso público ha dado muestras de una sospechosa connivencia entre el organismo que solicita ofertas, el gobierno de la Comunidad de Madrid, y los licitadores que pretendían hacer suyo, bajo un legítimo auspicio legal, lo que es propiedad del conjunto de los ciudadanos de Madrid.

Los concursos públicos son un valioso instrumento que la legislación pone en manos de las distintas administraciones del estado, con el fin de solicitar la colaboración del sector privado para cubrir unas necesidades que esas propias administraciones no podrían asumir con sus propios recursos. Esos concursos públicos se basan en la libre competencia entre empresas y/o profesionales, con solvencia demostrada, que dan respuesta a unos requerimientos técnicos exigidos para la ejecución del contrato que regulará la actividad, por un precio establecido por el propio licitador. En base a las respuestas técnicas y económicas recibidas, el contratante decide, sobre unos criterios previamente establecidos y cuantificables, la empresa adjudicataria del contrato de bienes y/o servicios.

En mi apreciación, el intento de externalización (privatización, cesión temporal de un servicio público, llámese como se quiera) de la “dirección médica” de  seis hospitales públicos, una vez conocido el hecho de que al concurso únicamente se habían presentado tres empresas y que cada una de ellas optaba a dos hospitales a los que ninguna de las otras pretendía hacerse con el control, me dio tufo que llegó a escandalizarme. Más tarde, al leer que la Comunidad de Madrid, sin ningún tipo de remilgos, había procedido a realizar las adjudicaciones, mi estupor se convirtió en indignación, ¿cómo era posible que ante la ausencia de competencia no se declarase desierto el concurso?

En mi opinión, la justicia, a través de la fiscalía, por aquello de que debe velar por el interés ciudadano, debería haber entrado de oficio a investigar como fue posible que los astros se alineasen de tal forma que produjeran un resultado descaradamente contra los intereses de los madrileños, no ya en cuanto a la previsible decadencia del sistema sanitario, que por supuesto se producirá, sino en cuanto al atentado a la inteligencia de cualquiera que pusiese un poco de atención a lo que estaba pasando.

La fiscalía, debería de haberse hecho las siguientes preguntas y haber procedido de oficio:

¿cómo es posible que cada empresa opte a dos hospitales a los que no optan ninguna de las otras dos?, ¿han llegado estas empresas a un pacto para repartirse esos hospitales?, ¿han recibido esas empresas información privilegiada y/o asesoramiento desde la propia administración de cómo deberían de jugar sus opciones?, ¿han sido excluidos otros actores del reparto de la tarta sanitaria madrileña?

A mi se me viene a la cabeza una palabra: ¡tongo!
   
JC

18 enero 2014

Crónica de Mediocres 52


Gamonal (Burgos)
 
¿Qué percepción tengo de lo que ha pasado en Burgos, concretamente en el barrio de Gamonal?

Pues al margen de lo que los medios han mostrado de aquel barrio, Gamonal: alto índice de paro, suburbio en el cual se encuentra enclavada casi un tercio de la población de Burgos, espacios públicos con niveles paupérrimos de mantenimiento, servicios públicos en franca caída sin cubrir las necesidades de la población, nivel impositivo idéntico al resto de la población burgalesa, etc. Veo que Gamonal es la punta del iceberg de lo que puede estar gestándose en la totalidad de esta España que está secuestrada por una clase política desvergonzada, sin honor, que no respeta a los ciudadanos a los que se deben y que se apodera de todo aquello que se le pone a mano.

Gamonal ha despertado, digamos, por un gasto sufragado por sus ciudadanos, por los ciudadanos de Burgos, un gasto que tomando la forma de un bulevar a levantado a las miles de personas afectadas para decir: NOSOTROS NO NECESITAMOS ESTO.

Durante décadas los ciudadanos hemos permitido que los políticos (unos políticos que, no nos engañemos, no han sido elegidos por nosotros, que han sido elegidos por sus propios partidos políticos al amparo de una ley electoral que fue concebida a espaladas de aquellas personas que “debían” ser administradas) manejasen nuestros destinos sin nuestra propia intervención, sin consultarnos, ignorándonos y tratando de evitarnos, ocultándose detrás de unos votos secuestrados y gestionando lo público con las peores prácticas jamás vistas en cualquier ámbito.

Gamonal, el barrio, desde hace unas semanas se ha visto inmerso en una no pedida actuación que ha hecho que sus habitantes se preguntasen si esa obra realmente era necesaria para su bienestar, una obra de calado, con incidencia directa en su calidad de vida, para la que nadie, léase “el consistorio”, les preguntó previamente si era lo que esperaban o si ellos, los vecinos, reclamaban otro tipo de actuaciones que fuesen más aprovechables por el conjunto del barrio.

Así pues, Gamonal se ve en la tesitura de aceptar una obra de aproximadamente ocho millones de euros que les va a quitar más de 300 plazas de aparcamiento, que les va a cobrar cinco millones de euros por la venta de 250 plazas de garaje, que no saben que manos van a llenar, que lo público va a pasar a manos privadas y simplemente gritan, ¡basta ya!, no podemos seguir permitiendo ser elementos pasivos en la conformación de nuestro barrio, de nuestro espacio vital, de nuestro área de convivencia.

Gamonal nos ha enseñado que hay posibilidades más allá del voto cada cuatro años, que los ciudadanos, con una organización mínima podemos mover nuestras propias necesidades, que queremos participar la conformación de nuestro propio destino y que no somos seres pasivos, estoicos a merced del “dictador” de turno democráticamente. Gamonal, su espíritu, debe ser un referente en la recuperación, regeneración y rehabilitación de la clase política, de esa estúpida clase política que creyó que los estúpidos eran los ciudadanos que elección tras elección, durante décadas,  tenían asumido que debían de tragar con los mediocres integrantes de unas listas electorales confeccionadas por mediocres ejecutivas de unos mediocres partidos políticos al amparo de una mediocre ley electoral que utiliza al ciudadanos únicamente para emitir un voto.

Gamonal ha enseñado a los cargos electos, que los ciudadanos debemos tener la última palabra, que la vida es más satisfactoria para todos si la participación es solicitada.

Por último, Gamonal me ha enseñado que la manifestación ciudadana, para poder desplazar a tanto mediocre político, debe realizarse a cara descubierta, evitando y anulando a los enmascarados violentos que quieren que las cosas no cambien.

JC

06 enero 2014

Crónica de Mediocres 51


Aquelarre Vasco

El aquelarre vasco está en plena efervescencia, estos días los ex, presidiarios o convictos o carcelarios, se están hartando de ser portada en los medios de comunicación de ámbito nacional, se les ve contentos, se les ve satisfechos, se les ve con esa desfachatez que solamente los criminales suelen mostrar, gente que, al amparo de una supuesta lucha, se ha permitido segar la vida de más de casi novecientas personas que jamás fueron conscientes de lo que para una montado el pasado día cuatro en Durango por los asesinos de más de 300 personas ha tenido la repercusión que dichos asesinos querían: los “medios” los cubren, todo el mundo habla de ellos, y el resto de la ciudadanía necesita oírlos para indignarse por el descaro con el que los sanguinarios, arropados por el estado de derecho (y que no sea de otro modo), se manifiestan.

Tras la anulación de la “doctrina Parot” (y recordemos que tal doctrina, de alguna forma, intentaba erigir en legislador a quien no le correspondía tal papel) la sociedad española se ha visto una vez más perjudicada por la falta de previsión de unos políticos, cuasi ciegos, cuasi inútiles y cuasi auto invalidados. Pero bueno, este es otro tema y no el objeto ni el objetivo de esta crónica.

Para continuar con el desatino, ayer se cuajó otro titular sobre la sociedad vasca que podría ser algo así como “el proceso de paz no tiene marcha atrás”, y ese titular lo firman los que se creyeron que estaban en guerra contra no se sabe quien. España, país en el que hoy por hoy están integradas las vascongadas, jamás ha estado en ninguna guerra, real o artificial, con el pueblo vasco. Sí es verdad que una parte, una minoría, de la ciudadanía vasca aplaudió (y hoy todavía aplaudiría) el uso de la más terrorífica violencia (absolutamente traicionera, cobarde y amedrentadora) para imponer sobre la inmensa mayoría, unas tesis que fueron incapaces de transmitir por la vía de la palabra, por la vía de la negociación, en definitiva, por la vía de la política. Por supuesto que la paz no tiene marcha atrás, ¿cuándo ha faltado esa paz?, nunca.

Los representantes del 15,65% del censo electoral del País Vasco, los llamados Eh Bildu, vuelven a erigirse en portavoces del 100% de los ciudadanos de su región y se atreven a proclamar que “No vamos a utilizar ninguna excusa para dejar de seguir avanzando y dando pasos para lograr que todos los tipos de violencia que todavía padecemos desaparezcan de una vez por todas”, cuando se podría afirmar que la única violencia que ha perdurado en España, y sigue vigente por las veladas amenazas de sus declaraciones, ha sido precisamente la que parte de las personas que integran Eh Bildu ha amparado: la violencia de ETA y sus asesinos a sueldo.

Esta gente de ETA y Eh Bildu todavía no se ha dado cuenta, y ejemplos no les han faltado, que aceptando, como ellos dicen, las leyes del estado, sus libertades están garantizadas y que si estiman que están sufriendo comportamientos violentos deben ponerlos en manos de la justicia, ésta sin duda, de existir dichos actos, penará correspondientemente a sus responsables. Otra cosa es que etarras e integrantes de Eh Bildu quieran parecer falsas víctimas, su tiempo ha pasado y ya no convencen ni a parte de sus acólitos.

El proceso de paz en Euskadi parece avanzar por el camino adecuado gracias al 85% de su ciudadanía y al 100% de la ciudadanía del resto de España, hasta que ese proceso de paz concluya (me atrevo a decir que pasarán décadas hasta entonces) no queda más remedio que, respetar el estado de derecho, que los delincuentes cumplan sus condenas y que no se le tregua a los que intentan de forma ilegítima imponer sus tesis mediante el terror. A estos últimos les pediría que de una vez por todas sean valientes y se enfrenten a los no piensan como ellos con el mismo arma: LAS URNAS.

JC

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