Sobre CRÓNICA DE MEDIOCRES

Lo he llamado Crónica de Mediocres porque creo que la mediocridad es una de las palabras que mejor definen el momento en el que vivimos. La vida pasa deprisa, las oportunidades también y entre ambas dos no hay tiempo para mejorar nada, es más, lo mejor penaliza, no se compra, la calidad se desprecia.

He elegido esta foto porque de alguna forma refleja lo antedicho, primero porque está algo borrosa, no se ve con claridad, y segundo porque para mi, esa araña es la representación de la mediocridad y su tela es el entramado en el que los mediocres caerán, caeremos, y desde la cual impedirá que escapemos, sólo unos pocos conseguirán salir, seamos nosotros.

Espero que os guste y para hacerlo más atractivo, podéis dejar vuestros comentarios picando en el título de cada entrada.

22 marzo 2014

Crónica de Mediocres 55

Avanzar como Sociedad
  
Nunca fui de la cuerda de Suarez, pero también siempre reconocí que si él no hubiese puesto toda su energía en que los ciudadanos recuperásemos el protagonismo de los avatares de nuestro país, posiblemente, y por nuestra propia pasividad, lo que hoy perdemos nunca hubiésemos sido capaces de alcanzarlo.

Mi admiración por Suarez viene más por el cómo fue capaz de sacrificarse a si mismo para que los demás saliésemos de la oscura sima en la que nos encontrábamos sumidos, que por sus propias convicciones políticas y personales.

Hoy, en espera de su paso a la posteridad (la de Suarez), reflexiono sobre la mediocridad, la desvergüenza, la ineptitud y la falta de honradez de los que nos gobiernan, desde el propio Rajoy al último alcalde o alcaldesa del más ínfimo de los municipios españoles (que posiblemente sea Madrid) y deseo que los ciudadanos tomemos las riendas de nuestras vidas para, cuan bufas de las más virulentas, que desintegremos a los peperos, sociatas, nacionalistas y demás escoria que se han hecho fuertes para vivir a costa del esfuerzo de unos ciudadanos adormecidos por su propia desidia.

Revelémonos, nosotros los ciudadanos, contra esa plaga de parásitos políticos e intentemos recuperar la dignidad que en un momento determinado de la historia de este país, Adolfo Suarez, y vuelvo a insistir en la poca coincidencia de nuestras tendencias vitales, demostró que era más que necesaria mantener para poder avanzar como sociedad.

Mi ilusa esperanza sería ver como, en algún momento de nuestra historia, nosotros, los ciudadanos, seamos los que lleguemos a elegir a nuestros representantes, no a los representantes de los torticeros partidos políticos actuales, y seamos capaces de exigir, entre todos, personas sin tacha para hacerlas nuestras valedoras. Como dije, es mi ilusa esperanza.  

JC

09 febrero 2014

Crónica de Mediocres 54



Retales, chapuza y pastiche

Actualización 16/04/2014

Al parecer estos cursos de formación sí son de buen provecho, presuntamente organizaciones empresariales, sindicatos, partidos políticos, empresas ficticias e incluso particulares, aprovechan los dineros de nuestras aportaciones e impuestos para incrementar su peculio.

No hay responsables, no hay dimisiones, una justicia lenta y timorata se muestra incapaz para atajar el tsunami de la corrupción política, sindical y empresarial.

Los españoles a pagar y sin posibilidad de descontarnos de los impuestos todos esos dineros que no han llegado a su legítimo destino.

Como dijo es cantautor: “Retales, chapuza y pastiche / Remiendos, tapujos y parches / Todo funciona a pegotes / Qué carnaval, qué pitote / Vaya chapuza que hay…”
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Hoy toca hablar un poco de los cursos de formación que con cargo a las aportaciones de los trabajadores y las empresas, además de fondos europeos y nacionales para la promoción del empleo, conforman una oferta tan amplia como poco aprovechable, a tenor del artículo publicado en el diario El Mundo:
(http://www.elmundo.es/economia/2014/01/31/52eae207e2704ee35d8b456d.html?goback=.gde_2541246_member_5834930754538213380)

el día 31 del pasado mes de enero y que ha abierto un interesante debate

(http://www.linkedin.com/groups/cursos-p%C3%BAblicos-formaci%C3%B3n-fueron-in%C3%BAtiles-2541246.S.5834930754538213380?view=&srchtype=discussedNews&gid=2541246&item=5834930754538213380&type=member&trk=eml-anet_dig-b_pd-ttl-cn&fromEmail=&ut=2r3LCR9U85_C41)

iniciado por Manuel Pastor a través del grupo “Directivos de España” existente en Linkedin ( http://www.linkedin.com ).

Esos cursos de formación tienen dos tipos de financiación diferenciada:

Una es privada, procede de las cuotas que los trabajadores y empresas aportan a través de las nóminas y cuyos fondos son gestionados por la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, integrada por sindicatos, confederaciones empresariales y la administración general del estado.

La otra financiación procede de fondos aportados por la Unión Europea, el Gobierno del Estado, las Comunidades Autónomas e incluso los Ayuntamientos.

El resultado de todas estas distintas fuentes de financiación se traduce en aportaciones de miles de millones de euros y que según el artículo mencionado anteriormente, parece ser que no están siendo aprovechados en la medida que debería esperarse.

Mi opinión al respecto coincide en gran medida con la expuesta en el análisis periodístico y me gustaría aportar mi punto de vista sobre el, cómo poder mejorar la utilización de los dineros de todos, para recuperar la inversión realizada en esa importantísima tarea que es la formación para la reintegración laboral de las personas desocupadas y el mantenimiento de conocimientos para aquellas otras personas que ya disponen de un puesto de trabajo.

En primer lugar hablemos de la formación a las personas desempleadas, personas que, a través de los servicios públicos de empleos de las comunidades autónomas, voluntaria o de forma obligada, se inscriben a cursos de formación con la esperanza de llegar a tener la posibilidad de obtener un puesto de trabajo que les permita zafarse de esa especie de situación límbica en la que se encuentran.

Los servicios públicos de empleo disponen de un catálogo formativo que se me antoja tan amplio como ineficaz para conseguir los objetivos esperados. Esa oferta formativa no deja de ser una recopilación de cursos, impartidos por proveedores homologados, que sin responder a necesidades reales del mercado de trabajo, parecen estar mayormente orientados a, por un lado, dejar constancia de que las administraciones hacen un esfuerzo por formar a los trabajadores y por otro a mantener a un conjunto de empresarios especializados en este tipo cursos.

En mi opinión, los servicios públicos de empleo no hacen su trabajo, en mi opinión ese trabajo debería ser, en primer lugar recabar de los empleadores las necesidades de incorporación que tienen a medio plazo y cual debe ser el perfil profesional de esas personas que necesitará en el futuro, en segundo lugar, los servicios públicos de empleo deberían de desarrollar el currículo formativo que se necesitaría para cubrir la demanda, participárselo a las empresas y obtener de estas un compromiso contratación acorde a sus necesidades en los plazos establecidos. En tercer lugar los servicios públicos de empleo deberían de seleccionar a aquellos candidatos más idóneos para cada puesto de trabajo, ayudando principalmente a las personas con mayores dificultades para la vuelta al mundo productivo. Esta es la única forma y fórmula para que la inversión realizada en formación invierta las cifras de incidencia en la colocación de las personas, no es soportable un modelo de formación orientada al trabajo que se muestra inútil en el 90% de los casos.

En cuanto a la formación de las personas empleadas, formación que puede estar siendo pagada por las propias empresas o mediante subvenciones, no tienen porque llevar emparejada una mejora inmediata de las condiciones económicas del trabajador. La formación continuada en el empleo debería permitir adquirir mayor destreza en los desempeños, pero no siempre es así por lo inadecuado del curso para el entorno profesional del formado. En ocasiones las empresas y los propios trabajadores yerran en la asignación o elección de cursos debido a la perversa moda de ofrecer formación porque así lo hacen las empresas “guays”, porque hay que justificar un número anual de horas de formación o porque se han desarrollado unos planes de carrera que son acompañados por una estandarización de la formación que en determinados casos, más numerosos de lo que parecen, llega tarde al disponer el participante de un dominio de la materia, en base a la experiencia, superior a la que la acción formativa le aporta.

Por otra parte, cuando la formación en el empleo sí está adecuadamente planificada en tiempo y contenidos, aunque no tenga una recompensa inmediata, prepara al individuo para enfrentarse a nuevos retos profesionales y será a partir de ese momento en el que estará recogiendo los frutos del esfuerzo y del sacrificio realizado en el pasado.

En resumen, la impartición y aprovechamiento de la formación para el desarrollo profesional o para la consecución de un puesto de trabajo, es algo que trasciende mucho más allá de un puñado de cursos que debe estar en el catálogo de cualquier servicio de empleo o empresa que se precie, la formación en el trabajo debe orientarse a necesidades concretas, debe impartirse en el momento preciso y los dineros invertidos deben ser recuperados por la sociedad vía mejoras de la productividad. Todo lo que no se ajuste a estos criterios, en mi opinión, es desperdiciar los dineros de los ciudadanos y una grave irresponsabilidad por parte de aquellos que deben velar por el aprovechamiento de los recursos comunes.

Por último, tengo la extraña sensación de que en España, y desde diversos organismos públicos nacionales e internacionales, llueven millones de euros que están siendo malgastados por la falta de rigor y la improvisación de las personas que tienen la obligación de darles un uso responsable.

JC

02 febrero 2014

Crónica de Mediocres 29


Me preguntaban ayer

Me preguntaban anteayer, que cómo veía yo a los catalanes, la verdad es que me sorprendió la pregunta, ¿a los catalanes?, ¿por qué me hacéis esa pregunta?, y en ese momento, en reflexión interna, proceso: podían haberme preguntado por los madrileños, que es con los que vivo el día a día, podían haberme preguntado por los andaluces, de allí era mi madre, podían haberme preguntado por los asturianos, pertenecen a una de las tres regiones que más me gustan, podrían haberme preguntado por los canarios, crecí en La Palma y me siento muy unido a ella, podrían haberme preguntado por los castellanos leoneses, con ellos trabajé durante más de dos años, podrán haberme preguntado por los maños, mi familia paterna es de Zaragona, pero no, tienen que preguntarme por los catalanes. De repente caigo, mi abuela, mi abuela era catalana, y en la provincia de Barcelona tengo familia, un hermano, sobrinos, primos con los que pasé épocas estupendas, allí vivieron también mis tíos y mi abuelo: ¿sabrá esta gente de mi conexión catalana?, eso me animó y esta fue mi respuesta.

A los catalanes, les dije, la verdad es que (muy madrileño esto) los veo como al resto de los españoles con los que he tenido la suerte de relacionarme, quiero pensar que las cosas que les preocupan son bastante normales, como a las personas del resto del país.
Los veo como supervivientes en un mundo llego de felinos que acechan para quitarte la mísera tajada con la que intentas alimentarte.
Los veo como padres responsables que quieren darles a sus hijos la mejor educación para que posteriormente sean capaces de labrarse un futuro en el árido territorio en el que nos han recluido, como a los indios en esas reservas que les preparaban los “hombres blancos”.
Los veo con esa necesidad que todos tenemos de alejarnos de nuestro propio ombligo para evitar caer en el auto-ensimismamiento que quedar aislados en nuestra propia jaula.
Los veo con el temor de tener que alejarse de su tierra y buscar el modo de vida lejos de donde han nacido.
Los veo con la misma pasión que el resto de los españoles cuando de futbol y de deportes se trata, esperando siempre la victoria del equipo más cercano.
Los veo con el orgullo de pertenecer, de haber nacido o vivir, en una determinada región que tiene sus propias particularidades o idiosincrasia, su cocina especializada en base al producto local, su particular forma de hablar y de pensar, sus playas y sus montañas, sus pueblos, sus ventajas y sus inconvenientes.
Los veo normales, veo a personas como yo, con el mismo coraje, los mismos retos y con los mismos miedos.

Mis interlocutores no interpretaban lo yo que estaba diciendo y me interrumpieron, - no, no, te preguntamos por tu opinión sobre lo que ha dicho Mas, el president, por la manifestación del lunes en la que se pedía la independencia, …, en ese momento comprendí, se confundían entre lo que a una parte de los catalanes les gustaría y lo que les preocupa a la mayoría de los catalanes.

En ese momento de la conversación cambié mi discurso para hablar de políticos, ese mal que nos azota y que sin embargo se hace tan necesario para que las cosas funcionen, que hasta tragamos con listas cerradas, partidos que eligen a dedo a quienes las forman, corruptos que son aceptados dentro de la organización con tal de que les mantengan en el poder, el nepotismo con el que nos arruinan a la mayoría para enriquecer a sólo unos pocos.

Todo lo que ha pasado durante esta semana en referencia a la nueva ola de independencia que los políticos catalanes se están encargando de propagar a derechas e izquierdas, obedece más a un pataleta de niño maleducado y resentido que a una convicción (que no digo que no los haya convencidos) del presidente de la generalidad y los partidos catalanes que desde el inicio de la transición han venido manteniendo el ascua al lado de su sardina, aprovechando la necesidad que los distintos gobiernos han tenido de contar con los votos de minorías para poder mantenerse en el poder.
Artur Mas, en mi opinión se equivoca, amenaza con hacer lo que tienen que hacer (como Rajoy),  para ir construyendo las bases de un estado que, en un plazo indeterminado, permita a Cataluña convertirse en la gran nación a la que siempre han aspirado algunos catalanes. Y creo que Artur Mas se equivoca porque el sabe, como yo, que cuando alguien tiene una convicción real de lo que debe hacer para conseguir sus aspiraciones, las amenazas sobran, el único camino es echarse a andar, dentro de la ley por supuesto, en dirección a la meta y sin desfallecer a lo largo del tortuoso camino que queda por delante.

Pero Artur Mas ha optado por la amenaza y, en mi opinión, ha dejado al descubierto toda su debilidad. Artur Mas amenaza porque, al sentir el rechazo de papá a su querencia, ha quedado en evidencia la falta de capacidad de su gobierno para afrontar los compromisos económicos que se le abalanzan en los próximos meses y quiere amedrentar al autista Rajoy para que, como ya ha pasado muchas veces anteriormente, suelte la mosca y resuelva el marrón que a la generalidad se le viene encima. Artur Mas sigue con la receta de llorar, llorar, llorar para conseguir en lugar de aprender de los ciudadanos catalanes que afrontan sus problemas con la responsabilidad que es debida.

Tanto en Cataluña como en el resto del estado, hemos llegado a la situación en la que nos encontramos por la gestión de políticos indecentes que durante lustros han querido vestir con organdí el detritus que estaban gestando, sin tener en cuenta que por el entramado de la tela acabaría por salir toda la porquería. Ahora los ciudadanos seremos los encargados de recoger todo ese desperdicio y los escobones de nuestros euros, para los que la casta política tendrá preparados grandes sacos, serán los que resuelvan toda esta incompetencia.

Y paradójicamente, como premio al desprecio a los ciudadanos que los políticos muestran en los periodos entre elecciones, un porcentaje muy alto de ciudadanos volverán a introducir en urnas electorales, papeletas, confeccionadas por partidos políticos, que volverán a estar infestadas de mediocres personas que se alimentarán chupando directamente de nuestras yugulares.

Antes de acabar: Por mi parte creo en la legitimidad de que los habitantes de una región quieran ser independientes, regiones de países, provincias de regiones, comarcas de provincias, ciudades de comarcas, barrios de ciudades, calles de barrios, manzanas de calles, edificios de manzanas y así hasta llegar, como decía una simpática campaña publicitaria, a la republica independiente de mi casa o de mi habitación o de mi sillón. Pero esa independencia siempre tendrá que ser obtenida utilizando las herramientas que el sistema nos brinda y con el poder de la persuasión.

JC

Publicado el 22 de septiembre de 2012

27 enero 2014

Crónica de Mediocres 53


¡Tongo!
En relación a la pretensión de privatización de seis hospitales públicos, tengo que decir que desde el principio el halo que ha envuelto a ese concurso público ha dado muestras de una sospechosa connivencia entre el organismo que solicita ofertas, el gobierno de la Comunidad de Madrid, y los licitadores que pretendían hacer suyo, bajo un legítimo auspicio legal, lo que es propiedad del conjunto de los ciudadanos de Madrid.

Los concursos públicos son un valioso instrumento que la legislación pone en manos de las distintas administraciones del estado, con el fin de solicitar la colaboración del sector privado para cubrir unas necesidades que esas propias administraciones no podrían asumir con sus propios recursos. Esos concursos públicos se basan en la libre competencia entre empresas y/o profesionales, con solvencia demostrada, que dan respuesta a unos requerimientos técnicos exigidos para la ejecución del contrato que regulará la actividad, por un precio establecido por el propio licitador. En base a las respuestas técnicas y económicas recibidas, el contratante decide, sobre unos criterios previamente establecidos y cuantificables, la empresa adjudicataria del contrato de bienes y/o servicios.

En mi apreciación, el intento de externalización (privatización, cesión temporal de un servicio público, llámese como se quiera) de la “dirección médica” de  seis hospitales públicos, una vez conocido el hecho de que al concurso únicamente se habían presentado tres empresas y que cada una de ellas optaba a dos hospitales a los que ninguna de las otras pretendía hacerse con el control, me dio tufo que llegó a escandalizarme. Más tarde, al leer que la Comunidad de Madrid, sin ningún tipo de remilgos, había procedido a realizar las adjudicaciones, mi estupor se convirtió en indignación, ¿cómo era posible que ante la ausencia de competencia no se declarase desierto el concurso?

En mi opinión, la justicia, a través de la fiscalía, por aquello de que debe velar por el interés ciudadano, debería haber entrado de oficio a investigar como fue posible que los astros se alineasen de tal forma que produjeran un resultado descaradamente contra los intereses de los madrileños, no ya en cuanto a la previsible decadencia del sistema sanitario, que por supuesto se producirá, sino en cuanto al atentado a la inteligencia de cualquiera que pusiese un poco de atención a lo que estaba pasando.

La fiscalía, debería de haberse hecho las siguientes preguntas y haber procedido de oficio:

¿cómo es posible que cada empresa opte a dos hospitales a los que no optan ninguna de las otras dos?, ¿han llegado estas empresas a un pacto para repartirse esos hospitales?, ¿han recibido esas empresas información privilegiada y/o asesoramiento desde la propia administración de cómo deberían de jugar sus opciones?, ¿han sido excluidos otros actores del reparto de la tarta sanitaria madrileña?

A mi se me viene a la cabeza una palabra: ¡tongo!
   
JC

18 enero 2014

Crónica de Mediocres 52


Gamonal (Burgos)
 
¿Qué percepción tengo de lo que ha pasado en Burgos, concretamente en el barrio de Gamonal?

Pues al margen de lo que los medios han mostrado de aquel barrio, Gamonal: alto índice de paro, suburbio en el cual se encuentra enclavada casi un tercio de la población de Burgos, espacios públicos con niveles paupérrimos de mantenimiento, servicios públicos en franca caída sin cubrir las necesidades de la población, nivel impositivo idéntico al resto de la población burgalesa, etc. Veo que Gamonal es la punta del iceberg de lo que puede estar gestándose en la totalidad de esta España que está secuestrada por una clase política desvergonzada, sin honor, que no respeta a los ciudadanos a los que se deben y que se apodera de todo aquello que se le pone a mano.

Gamonal ha despertado, digamos, por un gasto sufragado por sus ciudadanos, por los ciudadanos de Burgos, un gasto que tomando la forma de un bulevar a levantado a las miles de personas afectadas para decir: NOSOTROS NO NECESITAMOS ESTO.

Durante décadas los ciudadanos hemos permitido que los políticos (unos políticos que, no nos engañemos, no han sido elegidos por nosotros, que han sido elegidos por sus propios partidos políticos al amparo de una ley electoral que fue concebida a espaladas de aquellas personas que “debían” ser administradas) manejasen nuestros destinos sin nuestra propia intervención, sin consultarnos, ignorándonos y tratando de evitarnos, ocultándose detrás de unos votos secuestrados y gestionando lo público con las peores prácticas jamás vistas en cualquier ámbito.

Gamonal, el barrio, desde hace unas semanas se ha visto inmerso en una no pedida actuación que ha hecho que sus habitantes se preguntasen si esa obra realmente era necesaria para su bienestar, una obra de calado, con incidencia directa en su calidad de vida, para la que nadie, léase “el consistorio”, les preguntó previamente si era lo que esperaban o si ellos, los vecinos, reclamaban otro tipo de actuaciones que fuesen más aprovechables por el conjunto del barrio.

Así pues, Gamonal se ve en la tesitura de aceptar una obra de aproximadamente ocho millones de euros que les va a quitar más de 300 plazas de aparcamiento, que les va a cobrar cinco millones de euros por la venta de 250 plazas de garaje, que no saben que manos van a llenar, que lo público va a pasar a manos privadas y simplemente gritan, ¡basta ya!, no podemos seguir permitiendo ser elementos pasivos en la conformación de nuestro barrio, de nuestro espacio vital, de nuestro área de convivencia.

Gamonal nos ha enseñado que hay posibilidades más allá del voto cada cuatro años, que los ciudadanos, con una organización mínima podemos mover nuestras propias necesidades, que queremos participar la conformación de nuestro propio destino y que no somos seres pasivos, estoicos a merced del “dictador” de turno democráticamente. Gamonal, su espíritu, debe ser un referente en la recuperación, regeneración y rehabilitación de la clase política, de esa estúpida clase política que creyó que los estúpidos eran los ciudadanos que elección tras elección, durante décadas,  tenían asumido que debían de tragar con los mediocres integrantes de unas listas electorales confeccionadas por mediocres ejecutivas de unos mediocres partidos políticos al amparo de una mediocre ley electoral que utiliza al ciudadanos únicamente para emitir un voto.

Gamonal ha enseñado a los cargos electos, que los ciudadanos debemos tener la última palabra, que la vida es más satisfactoria para todos si la participación es solicitada.

Por último, Gamonal me ha enseñado que la manifestación ciudadana, para poder desplazar a tanto mediocre político, debe realizarse a cara descubierta, evitando y anulando a los enmascarados violentos que quieren que las cosas no cambien.

JC

06 enero 2014

Crónica de Mediocres 51


Aquelarre Vasco

El aquelarre vasco está en plena efervescencia, estos días los ex, presidiarios o convictos o carcelarios, se están hartando de ser portada en los medios de comunicación de ámbito nacional, se les ve contentos, se les ve satisfechos, se les ve con esa desfachatez que solamente los criminales suelen mostrar, gente que, al amparo de una supuesta lucha, se ha permitido segar la vida de más de casi novecientas personas que jamás fueron conscientes de lo que para una montado el pasado día cuatro en Durango por los asesinos de más de 300 personas ha tenido la repercusión que dichos asesinos querían: los “medios” los cubren, todo el mundo habla de ellos, y el resto de la ciudadanía necesita oírlos para indignarse por el descaro con el que los sanguinarios, arropados por el estado de derecho (y que no sea de otro modo), se manifiestan.

Tras la anulación de la “doctrina Parot” (y recordemos que tal doctrina, de alguna forma, intentaba erigir en legislador a quien no le correspondía tal papel) la sociedad española se ha visto una vez más perjudicada por la falta de previsión de unos políticos, cuasi ciegos, cuasi inútiles y cuasi auto invalidados. Pero bueno, este es otro tema y no el objeto ni el objetivo de esta crónica.

Para continuar con el desatino, ayer se cuajó otro titular sobre la sociedad vasca que podría ser algo así como “el proceso de paz no tiene marcha atrás”, y ese titular lo firman los que se creyeron que estaban en guerra contra no se sabe quien. España, país en el que hoy por hoy están integradas las vascongadas, jamás ha estado en ninguna guerra, real o artificial, con el pueblo vasco. Sí es verdad que una parte, una minoría, de la ciudadanía vasca aplaudió (y hoy todavía aplaudiría) el uso de la más terrorífica violencia (absolutamente traicionera, cobarde y amedrentadora) para imponer sobre la inmensa mayoría, unas tesis que fueron incapaces de transmitir por la vía de la palabra, por la vía de la negociación, en definitiva, por la vía de la política. Por supuesto que la paz no tiene marcha atrás, ¿cuándo ha faltado esa paz?, nunca.

Los representantes del 15,65% del censo electoral del País Vasco, los llamados Eh Bildu, vuelven a erigirse en portavoces del 100% de los ciudadanos de su región y se atreven a proclamar que “No vamos a utilizar ninguna excusa para dejar de seguir avanzando y dando pasos para lograr que todos los tipos de violencia que todavía padecemos desaparezcan de una vez por todas”, cuando se podría afirmar que la única violencia que ha perdurado en España, y sigue vigente por las veladas amenazas de sus declaraciones, ha sido precisamente la que parte de las personas que integran Eh Bildu ha amparado: la violencia de ETA y sus asesinos a sueldo.

Esta gente de ETA y Eh Bildu todavía no se ha dado cuenta, y ejemplos no les han faltado, que aceptando, como ellos dicen, las leyes del estado, sus libertades están garantizadas y que si estiman que están sufriendo comportamientos violentos deben ponerlos en manos de la justicia, ésta sin duda, de existir dichos actos, penará correspondientemente a sus responsables. Otra cosa es que etarras e integrantes de Eh Bildu quieran parecer falsas víctimas, su tiempo ha pasado y ya no convencen ni a parte de sus acólitos.

El proceso de paz en Euskadi parece avanzar por el camino adecuado gracias al 85% de su ciudadanía y al 100% de la ciudadanía del resto de España, hasta que ese proceso de paz concluya (me atrevo a decir que pasarán décadas hasta entonces) no queda más remedio que, respetar el estado de derecho, que los delincuentes cumplan sus condenas y que no se le tregua a los que intentan de forma ilegítima imponer sus tesis mediante el terror. A estos últimos les pediría que de una vez por todas sean valientes y se enfrenten a los no piensan como ellos con el mismo arma: LAS URNAS.

JC

29 diciembre 2013

Crónica de Mediocres 50


La Justa Representación

El sistema democrático por el cual los representantes del pueblo son elegidos otorga legitimidad a aquellos que, digámoslo de una forma amable, son agraciados desde su propio partido político haciéndoles el favor de incluirles en sus listas electorales. Es muy común ver como sus señorías apelan a la sagrada voluntad popular para retroalimentarse en la creencia de que los ciudadanos, debido a sus propios méritos, les han otorgado la honorable misión de representarles.

Hoy aquí, en España, voy a mostrar dos claros ejemplos que desmontan de una manera rotunda la legitimidad moral y real de aquellos que abanderan las directrices, en ambos casos nefastas, que tienden a encauzar nuestras existencias.

El primer ejemplo es el del gobierno del Estado con un presidente, Mariano Rajoy, que se siente fuerte porque, en base a la ley electoral, dispone de un respaldo en el Congreso de los Diputados tan amplio que cual rodillo, se permite pasar por encima de la voluntad del 68,42% de los integrantes de un censo electoral que no le ha votado.

Mi afirmación se basa en el análisis de los resultados electorales del 2011 (Congreso de los Diputados), a través de una óptica muy distinta a la que una vez tras otra, las instituciones se empecinan a presentarlas como dogmas.

Aquí van los datos:



En la imagen puede verse, sobre fondo salmón, los datos publicados por el Ministerio del Interior y sobre fondo verde mi propia interpretación de los mismos datos pero otorgando una representación basada en la proporción directa al número de electores.

Pues bien, según este último escenario podríamos observar que la cruda realidad es que el partido que en esta legislatura nos ha colocado al presidente del Gobierno, en realidad sólo representa al 31,58 % del electorado de nuestro país. Que los partidos que representan opciones nacionalistas, y esto no es nada nuevo, están sobre representados en el Congreso de los Diputados en perjuicio de formaciones sensiblemente más votadas en el conjunto del Estado. Por otra parte, se puede ver como casi un millón y medio de electores se quedan sin representación y como la abstención, de tenerla en cuenta, implicaría que 99 sillones vacíos les recordaría a sus señorías que no deben olvidar a esos casi diez millones de ciudadanos que por diversas razones no han confiado en el sistema electoral actual.

El segundo ejemplo que voy a mostrar es el correspondiente al parlamento catalán,



Aquí la realidad es aún más sangrante, los partidos sin representación así como la abstención, sumarían, en un sistema proporcional, la friolera de 51 escaños, llegando casi a duplicar el porcentaje de votos obtenidos por el partido más votado. Por otra parte, también resulta particularmente decepcionante ver como unos partidos que representan a menos de un 37% del censo electoral están llevando a la sociedad catalana a lo que podría convertirse en una cruel diáspora.

La política ganaría mucho si nuestro sistema electoral fuese modificado de forma que los ciudadanos eligiésemos a nuestros representantes por sus nombres y apellidos, si la representación se ajustase a un sistema proporcional y si se arbitrasen fórmulas para que no se ninguneasen los millones de votos sumados por partidos minoritarios y abstencionistas.

No voy a añadir mucho más, los datos hablan por si solos, pero si es necesario alertar que lo que la ley legitima es aberrante.

JC

22 diciembre 2013

Crónica de Mediocres 49


Dos Años Larguísimos

Han sido dos años larguísimos, sólo dos años y la sensación es de que han pasado décadas (de alguna forma así ha sido, décadas en retroceso, quizás algún siglo), un 21 de diciembre los españoles salíamos de un gobierno nefasto para entrar en otro abominable (los adjetivos se acaban, no seremos capaces de soportar algo peor). Zapatero parecía, era, una marioneta, con él todos los españoles, pero el autista Rajoy, que también podría ser llamado el Ciego, ha entrado en la categoría de títere, nos ha llevado a todos a una la categoría comparable con la era feudal.

España pasa por una grave crisis y no es económica, es de carácter, es de convicción, es de identidad, es de falta de autoestima, es de entrega, de resignación, de valor y de valores. Rajoy representa muy bien la rueda en la que nos hemos metido los españoles, es fiel reflejo de una sociedad carente de reflejos, abandonada a un destino de mediocres hundida en un barrizal de inoperancia y entre tanta decadencia, sin capacidad de asumir la propia responsabilidad, mira hacía otro lado y culpa de todos sus males a la perversidad de aquellos otros que, acertadamente o no, se apalanca en este pueblo de falsos orgullosos para enriquecer sus propios egos.

En estos días de cumplen dos años del principio de la nueva realidad española, realidad encarnada por Mariano Rajoy, el Ciego Autista, una realidad que se ha forjado al dictado de los bárbaros del norte, de aquellos que grano a grano, piedra a piedra fueron durante un par de décadas comprando un país que, desconocedor de su propio potencial y aceptando un modo de vida falso, quiso vender su esencia para entrar en un club para el cual sus colmillos no estaban lo suficientemente afilados.

La estrategia de los norteños, gente paciente y que sabe que las conquistas son más exitosas cuanto más incruentas hayan sido, ha llegado a su cénit, esperando el grado justo de madurez, con este nefasto gobierno del posiblemente más impopular de los populares gobiernos posibles, el de Rajoy.

Durante el gobierno del nefasto Rajoy, el Ciego Autista y el ejecutor, las reformas necesarias para comenzar a ser el “asia” de Europa, se han consolidado, la mendicidad de estado se ha instaurado, la entrega de sus ciudadanos al circo del dinero ha quedado definitivamente instaurada para muchas décadas. OCDE, FMI, UE, y todas las siglas que podamos imaginar, han presionado y hasta estrangulado hasta que han conseguido de “el autista”, la respuesta que esperaban: españoles, montad en el sur de Europa algo equiparable a China e India, españoles, montad un laboratorio, que nosotros subvencionaremos, en el que poder experimentar las más opresoras medidas contra los trabajadores a modo de lo que teníamos a finales del siglo XIX. Y Mariano Rajoy, el Ciego Autista, valiente como pocos han demostrado, asumió como su más firme empresa aquello que el Zapatero tímidamente comenzó.

Hoy, dos años, dos larguísimos años después, España se desmiembra y acentúa las diferencias entre sus clases sociales aumentando la población entre los más pobres y aumentando la riqueza entre los ricos, la clase media, maltratada, también se empobrece y pierde capacidades y la resignación parece instaurarse entre asalariados y pequeños empresarios.

Dos años después:
·       Una reforma laboral nos instaura en el feudalismo.
·       Los recortes presupuestarios envían al quinto infierno lo que llegó a ser un referente mundial en cuanto a modelo sanitario.
·       La población ha sufrido la más vejatoria de la humillaciones con la merma de las ayudas a la dependencia.
·       La educación parece querer ser un privilegio de las familias más adineradas y un escarnio para aquellos con un peculio escaso.
·       El expolio de lo público llega a su más alto estadio y el partido del sr. Rajoy da muestras inequívocas de falta de colaboración con la justicia.
·       A los ciudadanos se nos reprime con una ferocidad inusitada cuando queremos manifestarnos en las calles. Se nos criminaliza, se nos detiene, se nos multa, se nos golpea, se nos denigra, se nos desprecia.
·       Los jueces que se atreven, o mejor dicho intentan, actuar contra la corrupción, se ven denunciados, sentados en el banquillo y hasta inhabilitados como escarnio por tal osadía.
·       El ministerio fiscal ejerce de defensa de presuntos delincuentes y elude investigar lo que en cualquier otro país de nuestro entorno sería aclarado en un par de meses.
·       En el Congreso de los Diputados se ha dicho “que se jodan” a un amplio grupo de ciudadanos y la infame diputada aún cobra de nuestros impuestos y continua poniendo su culo en un escaño que no se merece.
·       Se legisla, al amparo de una obscena mayoría absoluta, con total desprecio a los que no votaron al PP.

Dos años después de instaurarse Rajoy, el Ciego Autista, en La Moncloa, los españoles vivimos peor, ganamos menos, tenemos un futuro mucho más incierto y se nos amordaza.

Han sido dos años larguísimos, han sido dos años verdaderamente malos.

JC

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