Sobre CRÓNICA DE MEDIOCRES

Lo he llamado Crónica de Mediocres porque creo que la mediocridad es una de las palabras que mejor definen el momento en el que vivimos. La vida pasa deprisa, las oportunidades también y entre ambas dos no hay tiempo para mejorar nada, es más, lo mejor penaliza, no se compra, la calidad se desprecia.

He elegido esta foto porque de alguna forma refleja lo antedicho, primero porque está algo borrosa, no se ve con claridad, y segundo porque para mi, esa araña es la representación de la mediocridad y su tela es el entramado en el que los mediocres caerán, caeremos, y desde la cual impedirá que escapemos, sólo unos pocos conseguirán salir, seamos nosotros.

Espero que os guste y para hacerlo más atractivo, podéis dejar vuestros comentarios picando en el título de cada entrada.

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10 enero 2016

Crónica de Mediocres 79


¡Vivamos sin Cataluña!

Son ya muchos, demasiados, años escuchando el cansino martilleo de la catalanista independencia, un continuo y diario machaqueo de un conjunto minoritario, aunque no despreciable, número de catalanes que no quieren compartir nacionalidad con el resto de españoles.

Son ya muchos, demasiados, años escuchando las mismas y desidiosas palabras de los distintos gobiernos de España, en la que se amenaza con la ley (como en cualquier cuento de Kafka) a cualquiera que ose tener delirios de independencia. Muchos años ya atemorizando con medidas de suspensión de la autonomía si, desde la legítima capacidad humana para intentar desarrollar su existencia de acuerdo a los propios intereses, un grupo minoritario de catalanes, no desisten de intentar desgajar lo que creen que es sólo suyo, de lo que es de todos nosotros.

Estoy convencido de que en la situación a la que se ha llegado, estamos por ineptitud de unos que no han sabido plantear sus postulados adecuadamente y de otros que esperaban que los clamores de los primeros, en algún momento, se los llevaría el viento. Si nuestros representantes no hubiesen sido timoratos y cobardes, y nos hubiesen pedido a los ciudadanos que manifestásemos nuestra querencia, este asunto se hubiese zanjado impecablemente.

Desde los albores de la democracia post franquista, la sombra de la secesión ha planeado sobre España, ha sido una constante e ignorada cuestión para nuestros parlamentarios. Legislar, con amplio consenso, el marco mediante el cual cualquier comunidad de las que conforman España puede plantear un proyecto de independencia, hubiese concluido la formación definitiva de un Estado realmente cohesionado. Puntos como, ¿cómo se inicia un proceso de secesión?, ¿qué porcentaje de apoyos debe tener en la cámara autonómica?, ¿qué porcentaje de aceptación deberá exigirse para el refrendo de los ciudadanos?, ¿qué se perdería/ganaría en relación con la situación de partida?, etc., deberían estar perfectamente definidos. En España nos falta sentido de integración y esa carencia, desde mi percepción, es debida al mezquino sentido de propiedad y de imposición de la que han hecho gala desde los más demócratas hasta los más autoritarios de los gobernantes.

Pero estamos donde estamos y en este punto, al igual que a finales de los años 70 y durante los 80 del pasado siglo se comenzaban a potenciar las relaciones pre matrimoniales para conocer un poco mejor que sería aquello de la vida en común, hoy deberíamos comenzar a poner en práctica aquello que podríamos llamar: “RELACIÓN PRE SECESIÓN”.

El nuevo gobierno de Cataluña parece que tiene la firme convicción de gobernar en contra de la mayoría de los catalanes, y como los gobiernos de Cataluña, y los nacionalistas, siempre se han comportado como interesadamente leales españoles (por no llamarlos directamente desleales), está claro que para el resto de los españoles, esto nos va a costar y nos va a costar mucho.

Bueno, todo esto es finalmente para decir que: desde este momento y hasta que toda este lío del independentismo catalán se desenmarañe, lo único que me importa de Cataluña es mi familia. Por lo demás, en esta Relación Pre Secesión que hoy comienzo, me desconecto totalmente de Cataluña, quiero comenzar ya a conocer cuál sería la realidad sin esa parte de España que tanto quiero, pero que una minoría de sus habitantes, a mi no me quieren. Aunque espero que, como siempre, Cataluña siga en mi país.

JC

10 noviembre 2014

Crónica de Mediocres 68



El Duro Golpe al Estado de Derecho

Desde pequeño, y esto hablando de hace ya bastantes años, me enseñaron que en esta vida, todo, absolutamente todo es replanteable. Aprendí que si en esta vida todo es replanteable, con más motivo, en democracia, cualquier asunto puede ser modificado, incluso la soberanía y el territorio.

Con esa premisa, la anteriormente expuesta, crecí y esa premisa es una de las que posiblemente nunca renegaré o traicionaré, creo que la necesito para convivir conmigo mismo y para respetar a la sociedad en la que vivo.

Es quizás por esa convicción por la que el día de ayer, 9 de noviembre, para mi fue un día triste. El estado de derecho, por una parte fue mancillado, por otra parte quien debería de haberlo protegido, lo dejó agonizar y se mostró pasivo y permisivo. España, lo he dicho muchas veces, véase esta “Crónica de Mediocres”, es un país no fiable, es un país poco honesto, no por sus gentes, que también, sino por sus gobiernos, indecisos, dejados, gobiernos que cambian las reglas del juego sobre la marcha sin pensar en respetar o pensar sobre las consecuencias que acarrea a nivel individual determinados cambios legislativos.

Ayer, en España, se produjo un hecho penoso y que evidencia falta de seriedad, legitimidad y confianza. Amparado por la irresponsable actitud del gobierno de una región española, Cataluña, se produjo una manifestación popular, ante la cual, como eso, manifestación popular, digo, chapó, y me quito (literalmente) el sombrero. Ayer vimos y debemos estar orgullos, una manifestación ciudadana, que quizás supere a la que se suscitó tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Ahora bien, para mi, que pienso que todo en este mundo puede ser cuestionado, replanteado y postulado para el cambio, el estado de derecho quedó tocado, quedó tocado por un gobierno regional que realizó un acto ilegal, quedó tocado por un gobierno del estado que permitió que un gobierno regional realizase un acto ilegal y que por coherencia, el propio gobierno del estado se torna en cómplice del gobierno regional.

Cataluña tiene un problema económico, por propia ineptitud, y el gobierno regional ha querido transformarlo en un problema ciudadano. El gobierno de España, liderado por un autista, ha estado, como se suele decir, mareando la perdiz para finalmente no hacer nada. Finalmente, todos perdemos y todos perdemos porque el enfrentamiento civil al que estos dos ineptos gobiernos, nos han llevado, están dejando como estela un ánimo resentido que, como siempre, seremos los ciudadanos los que reconduciremos, limaremos y estableceremos un marco de convivencia que los ineptos políticos han sido incapaces de conseguir.

Ayer una parte de la sociedad catalana salió a la calle para expresar su querencia, otra parte, la gran mayoría, no participó en esa representación falsamente llamada democrática. Hoy este despropósito debe reconducirse, Cataluña forma parte de España, guste o no guste y debemos ser todos los españoles los que decidamos, esto debemos ampliarlo al País Vasco y posiblemente a Galicia y Canarias, se necesita que por una vez, y por todas, la sospecha de ruptura entre regiones hermanas quede disipada. Se debería promocionar un referéndum en el que todos nos manifestemos, que nos manifestemos sobre verdades objetivas y sobre las ventajas y consecuencias que el separatismo puede acarrear a ambas partes, creo, en mi humilde opinión, que esto ha faltado. Hay que ser más objetivo y menos catastrofistas, al final, el sentido común del ciudadano, mucho más constructivo que espurios intereses partidistas, prevalecerá; me gustaría verlo.

Bueno, para terminar, creo que hay que decir, y decirlo bien alto, que lo acontecido ayer en Cataluña, o más bien en Barcelona, no puede ser considerado como una consulta seria, sujeta a derecho y digna de ser tomada en cuenta. La total falta de garantías sobre su desarrollo debe de ser suficiente como para desconsiderar cualquier valor a tal “hazaña”. Falta de censo, exclusión de determinados colectivos, aceptación de otros colectivos que no podrían haber votado en otro tipo de consultas, campaña realizada desde un único vértice, etc.

El ejercicio de desvío de la atención que la Generalitat Catalana ha querido hacer con este acto, no ha borrado ni su propia ineptitud en la gestión de los recursos con los que, de acuerdo con la ley,  disponen para dar los servicios a sus ciudadanos, ni su propia miopía, al querer manipular la realidad a la que han llevado a la sociedad catalana.

JC

24 septiembre 2013

Crónica de Mediocres 45


Quiero mucho a mi país, sí, a España; para mi es un buen lugar que reúne casi todo lo bueno que se necesita para vivir, para vivir tranquilo, sosegado, ayudando a su progreso unas veces y tomándose tiempo para uno mismo en otras, equilibrando lo que te da y lo que te exige, intentando igualarnos a todos en un marco legal que (salvo excepciones y despropósitos servidumbristas de políticos aferrados a los euros que nos arrancan de nuestra propia supervivencia) debería servir para que todos nos sintamos confortables.

Pero todo no es miel sobre hojuelas, para Alfredo Pérez Rubalcaba parece ser que esa igualdad entre todos los ciudadanos, entre todos los territorios y entre todas las comunidades que forman este complejo país, no es algo que esté bien planteado, esta persona, al parecer ha dicho “Cataluña tiene unos derechos que no están en la Constitución. Hay que reformarla para recoger las singularidades históricas” 
(http://www.ondacero.es/herrera-en-la-onda/entrevistas/rubalcaba-hay-singularidades-cataluna-que-conviene-recoger-constitucion_2013092400047.html y http://politica.elpais.com/politica/2013/09/24/actualidad/1380011834_564642.html), también ha recordado el hecho de que "un 70 o un 80% de los españoles no votaron la Constitución". Sobre esto último, quiero hacer ver que la Constitución actual no ha sido refrendada por los españoles.  La Constitución que sí fue sancionada por todos los españoles que en su momento reunían los requisitos para votar en el referéndum al efecto, fue la de 1978. Pero la Constitución ha sufrido dos modificaciones, una en el año 1992 y más reciente en 2011 (http://www.congreso.es/consti/constitucion/reforma ) tras las cuales, los ciudadanos no hemos sido convocados a consulta para manifestar si queremos o no esa “Carta Magna”.

Indistintamente de que se trate de Cataluña o de “la república independiente de mi casa”, la Constitución no puede ser objeto de reforma para el beneficio de un territorio por muchos quebraderos de cabeza que ese territorio esté dando. Si Alfredo Pérez Rubalcaba y su agonizante partido socialista pretende vía reforma Constitucional establecer derechos distintos a distintos territorios, estará admitiendo diferencias entre los ciudadanos, ciudadanos con más y ciudadanos con menos derechos de acuerdo a su lugar de residencia. Esto, de ninguna manera, debe tener cabida en lo que debe ser la norma básica de la convivencia ciudadana procedente de territorios, por supuesto, heterogéneos pero nunca superiores unos sobre otros.

Si finalmente los representantes políticos de los ciudadanos que en un momento determinado les han votado se decidiesen a realizar esa reforma constitucional, sería el momento de reivindicar el refrendo de todos los españoles a la nueva propuesta con el objetivo de que seamos las personas en las que reside la soberanía nacional, los que nos encargásemos de aceptar o rechazar una España en la que unos tendrían más derechos que otros, o lo que es lo mismo, tumbar un intento de Constitución que podría establecer un sistema de castas que la Constitución de 1978 no contemplaba.

Para finalizar, alertar a Alfredo Pérez Rubalcaba de que la debacle electoral a la que se enfrentó el PSC, seguramente quedará “ensombrecida” por próximos resultados del PSOE a la merced de sus propios méritos.

JC.

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