Sobre CRÓNICA DE MEDIOCRES

Lo he llamado Crónica de Mediocres porque creo que la mediocridad es una de las palabras que mejor definen el momento en el que vivimos. La vida pasa deprisa, las oportunidades también y entre ambas dos no hay tiempo para mejorar nada, es más, lo mejor penaliza, no se compra, la calidad se desprecia.

He elegido esta foto porque de alguna forma refleja lo antedicho, primero porque está algo borrosa, no se ve con claridad, y segundo porque para mi, esa araña es la representación de la mediocridad y su tela es el entramado en el que los mediocres caerán, caeremos, y desde la cual impedirá que escapemos, sólo unos pocos conseguirán salir, seamos nosotros.

Espero que os guste y para hacerlo más atractivo, podéis dejar vuestros comentarios picando en el título de cada entrada.

jueves, 17 de abril de 2014

Crónica de Mediocres 56


El saqueo al país
 
Esquilmar, según el diccionario de la RAE, sería, “coger el fruto de las haciendas, heredades y ganados”, pero en el caso de España y con respecto a como gestionan las propiedades y los recursos públicos, me quedo con otra de las acepciones: “menoscabar, agotar una fuente de riqueza sacando de ella mayor provecho que el debido”.

Durante lustros los legítimos representantes de los ciudadanos, elegidos democráticamente, han gestionado nuestro patrimonio público (ese patrimonio del cual su titularidad, su propiedad, la ostentamos nosotros, no nuestros representantes, no los presidentes del gobierno del estado, de las comunidades o de los ayuntamientos, si no nosotros, los habitantes de este país) y lo han hecho fatal, rematadamente mal, llegando incluso a poner en situación crítica la existencia de cientos de miles de familias que de la noche a la mañana, pensando en que tenían una calidad de vida aceptable, se han encontrado en la más mísera de las miserias, aquella que te envuelve sin tu darte cuenta, después de haber estado haciendo durante toda tu existencia aquello que es casi lo único que eres capaz de hacer: trabajar.

El país ha sido esquilmado y a la ciudadanía no le queda otro remedio más que esperar, esperar a que las aguas vuelvan a su cauce. Somos así, pacientes, educados, comprensivos y civilizados, somos un ejemplo de orden y, con respecto a los políticos y a sus malas prácticas, sobre todo somos unos quijotes. Tanta paciencia nos asfixia, deprime y poco a poco nos aniquila.

El saqueo al país, como ya no hay tanto desde donde poder llenar bolsillos propios y de amigotes, está tomando un cauce verdaderamente perverso, se está gestando la última o penúltima vuelta de tuerca contra unos ciudadanos a los que ya se les ha exprimido hasta la última gota de sangre, pero que aún, tras el crujido de todos sus huesos, les quedan los tuétanos y a por ellos vienen.

Al margen de los recortes con los que volverán, al parecer, a castigarnos, nuestros políticos están ya desmontando las últimas estanterías de la tienda en forma de venta directa del patrimonio de todos, el del estado, las autonomías y los municipios: tierras (incluyendo parques naturales y bosques) y aguas. Ninguna propiedad, recurso y/o servicio público , ni su gestión, deberían ser entregados a la iniciativa privada sin el explícito, caso por caso, consentimiento de los ciudadanos.

Es extremadamente urgente desplazar de la gestión pública a todas esas personas que hasta hoy han sido agraciadas con la confianza de los ciudadanos, es extremadamente urgente que desde las urnas gestemos una auténtica alternativa, más cercana a nuestros intereses, honesta, responsable y regeneradora. Necesitamos amputar el cáncer que nos corroe, si no lo hacemos, la herencia que dejaremos a nuestros hijos, nietos y bisnietos será frustrante.

 JC

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