Sobre CRÓNICA DE MEDIOCRES

Lo he llamado Crónica de Mediocres porque creo que la mediocridad es una de las palabras que mejor definen el momento en el que vivimos. La vida pasa deprisa, las oportunidades también y entre ambas dos no hay tiempo para mejorar nada, es más, lo mejor penaliza, no se compra, la calidad se desprecia.

He elegido esta foto porque de alguna forma refleja lo antedicho, primero porque está algo borrosa, no se ve con claridad, y segundo porque para mi, esa araña es la representación de la mediocridad y su tela es el entramado en el que los mediocres caerán, caeremos, y desde la cual impedirá que escapemos, sólo unos pocos conseguirán salir, seamos nosotros.

Espero que os guste y para hacerlo más atractivo, podéis dejar vuestros comentarios picando en el título de cada entrada.

sábado, 18 de enero de 2014

Crónica de Mediocres 52


Gamonal (Burgos)
 
¿Qué percepción tengo de lo que ha pasado en Burgos, concretamente en el barrio de Gamonal?

Pues al margen de lo que los medios han mostrado de aquel barrio, Gamonal: alto índice de paro, suburbio en el cual se encuentra enclavada casi un tercio de la población de Burgos, espacios públicos con niveles paupérrimos de mantenimiento, servicios públicos en franca caída sin cubrir las necesidades de la población, nivel impositivo idéntico al resto de la población burgalesa, etc. Veo que Gamonal es la punta del iceberg de lo que puede estar gestándose en la totalidad de esta España que está secuestrada por una clase política desvergonzada, sin honor, que no respeta a los ciudadanos a los que se deben y que se apodera de todo aquello que se le pone a mano.

Gamonal ha despertado, digamos, por un gasto sufragado por sus ciudadanos, por los ciudadanos de Burgos, un gasto que tomando la forma de un bulevar a levantado a las miles de personas afectadas para decir: NOSOTROS NO NECESITAMOS ESTO.

Durante décadas los ciudadanos hemos permitido que los políticos (unos políticos que, no nos engañemos, no han sido elegidos por nosotros, que han sido elegidos por sus propios partidos políticos al amparo de una ley electoral que fue concebida a espaladas de aquellas personas que “debían” ser administradas) manejasen nuestros destinos sin nuestra propia intervención, sin consultarnos, ignorándonos y tratando de evitarnos, ocultándose detrás de unos votos secuestrados y gestionando lo público con las peores prácticas jamás vistas en cualquier ámbito.

Gamonal, el barrio, desde hace unas semanas se ha visto inmerso en una no pedida actuación que ha hecho que sus habitantes se preguntasen si esa obra realmente era necesaria para su bienestar, una obra de calado, con incidencia directa en su calidad de vida, para la que nadie, léase “el consistorio”, les preguntó previamente si era lo que esperaban o si ellos, los vecinos, reclamaban otro tipo de actuaciones que fuesen más aprovechables por el conjunto del barrio.

Así pues, Gamonal se ve en la tesitura de aceptar una obra de aproximadamente ocho millones de euros que les va a quitar más de 300 plazas de aparcamiento, que les va a cobrar cinco millones de euros por la venta de 250 plazas de garaje, que no saben que manos van a llenar, que lo público va a pasar a manos privadas y simplemente gritan, ¡basta ya!, no podemos seguir permitiendo ser elementos pasivos en la conformación de nuestro barrio, de nuestro espacio vital, de nuestro área de convivencia.

Gamonal nos ha enseñado que hay posibilidades más allá del voto cada cuatro años, que los ciudadanos, con una organización mínima podemos mover nuestras propias necesidades, que queremos participar la conformación de nuestro propio destino y que no somos seres pasivos, estoicos a merced del “dictador” de turno democráticamente. Gamonal, su espíritu, debe ser un referente en la recuperación, regeneración y rehabilitación de la clase política, de esa estúpida clase política que creyó que los estúpidos eran los ciudadanos que elección tras elección, durante décadas,  tenían asumido que debían de tragar con los mediocres integrantes de unas listas electorales confeccionadas por mediocres ejecutivas de unos mediocres partidos políticos al amparo de una mediocre ley electoral que utiliza al ciudadanos únicamente para emitir un voto.

Gamonal ha enseñado a los cargos electos, que los ciudadanos debemos tener la última palabra, que la vida es más satisfactoria para todos si la participación es solicitada.

Por último, Gamonal me ha enseñado que la manifestación ciudadana, para poder desplazar a tanto mediocre político, debe realizarse a cara descubierta, evitando y anulando a los enmascarados violentos que quieren que las cosas no cambien.

JC

2 comentarios:

  1. No discuto la veracidad de los datos que se comentan en esta crónica. Pero no comparto el enfoque que se le da aquí. Lo preocupante es el fondo. Estoy casi seguro que si el gobierno municipal de Burgos fuera del PSOE o IU, no se hubieran producido estos disturbios aunque el proyecto fuera el mismo. Así es España. Aunque el PP ganó por mayoría, a los dos meses de gobierno, cuando era materialmente imposible haber cambiado algo, ya se estaban organizando por parte de la izquierda manifestaciones multitudinarias en contra de cualquier cosa. Es su "modus operandi". Lo que no ganan en las urnas, lo quieren ganar en la calle con la presión social de una minoría y mediante el uso del acoso y la violencia. No olvidemos que 2000, 3000 o 4000 personas pueden parecer mucho en una concentración callejera, pero políticamente hablando, es un número insignificante. Ahora bien, si esos pocos causan el alboroto y el destrozo que no cometerían 20000 personas "normales", parece que al final les sale a cuenta. Así fué en los años previos a la Guerra Civil, durante la II República, en los que todavía algunos nos quieren vender que fue un período democráticamente maravilloso, pero lo cierto es que se asesinaba a la gente por las calles.
    F. Merino

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  2. A F. Merino: deja de justificar a Franco y a criminalizar a la izquierda. Se te ve el plumero.

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