Sobre CRÓNICA DE MEDIOCRES

Lo he llamado Crónica de Mediocres porque creo que la mediocridad es una de las palabras que mejor definen el momento en el que vivimos. La vida pasa deprisa, las oportunidades también y entre ambas dos no hay tiempo para mejorar nada, es más, lo mejor penaliza, no se compra, la calidad se desprecia.

He elegido esta foto porque de alguna forma refleja lo antedicho, primero porque está algo borrosa, no se ve con claridad, y segundo porque para mi, esa araña es la representación de la mediocridad y su tela es el entramado en el que los mediocres caerán, caeremos, y desde la cual impedirá que escapemos, sólo unos pocos conseguirán salir, seamos nosotros.

Espero que os guste y para hacerlo más atractivo, podéis dejar vuestros comentarios picando en el título de cada entrada.

lunes, 6 de enero de 2014

Crónica de Mediocres 51


Aquelarre Vasco

El aquelarre vasco está en plena efervescencia, estos días los ex, presidiarios o convictos o carcelarios, se están hartando de ser portada en los medios de comunicación de ámbito nacional, se les ve contentos, se les ve satisfechos, se les ve con esa desfachatez que solamente los criminales suelen mostrar, gente que, al amparo de una supuesta lucha, se ha permitido segar la vida de más de casi novecientas personas que jamás fueron conscientes de lo que para una montado el pasado día cuatro en Durango por los asesinos de más de 300 personas ha tenido la repercusión que dichos asesinos querían: los “medios” los cubren, todo el mundo habla de ellos, y el resto de la ciudadanía necesita oírlos para indignarse por el descaro con el que los sanguinarios, arropados por el estado de derecho (y que no sea de otro modo), se manifiestan.

Tras la anulación de la “doctrina Parot” (y recordemos que tal doctrina, de alguna forma, intentaba erigir en legislador a quien no le correspondía tal papel) la sociedad española se ha visto una vez más perjudicada por la falta de previsión de unos políticos, cuasi ciegos, cuasi inútiles y cuasi auto invalidados. Pero bueno, este es otro tema y no el objeto ni el objetivo de esta crónica.

Para continuar con el desatino, ayer se cuajó otro titular sobre la sociedad vasca que podría ser algo así como “el proceso de paz no tiene marcha atrás”, y ese titular lo firman los que se creyeron que estaban en guerra contra no se sabe quien. España, país en el que hoy por hoy están integradas las vascongadas, jamás ha estado en ninguna guerra, real o artificial, con el pueblo vasco. Sí es verdad que una parte, una minoría, de la ciudadanía vasca aplaudió (y hoy todavía aplaudiría) el uso de la más terrorífica violencia (absolutamente traicionera, cobarde y amedrentadora) para imponer sobre la inmensa mayoría, unas tesis que fueron incapaces de transmitir por la vía de la palabra, por la vía de la negociación, en definitiva, por la vía de la política. Por supuesto que la paz no tiene marcha atrás, ¿cuándo ha faltado esa paz?, nunca.

Los representantes del 15,65% del censo electoral del País Vasco, los llamados Eh Bildu, vuelven a erigirse en portavoces del 100% de los ciudadanos de su región y se atreven a proclamar que “No vamos a utilizar ninguna excusa para dejar de seguir avanzando y dando pasos para lograr que todos los tipos de violencia que todavía padecemos desaparezcan de una vez por todas”, cuando se podría afirmar que la única violencia que ha perdurado en España, y sigue vigente por las veladas amenazas de sus declaraciones, ha sido precisamente la que parte de las personas que integran Eh Bildu ha amparado: la violencia de ETA y sus asesinos a sueldo.

Esta gente de ETA y Eh Bildu todavía no se ha dado cuenta, y ejemplos no les han faltado, que aceptando, como ellos dicen, las leyes del estado, sus libertades están garantizadas y que si estiman que están sufriendo comportamientos violentos deben ponerlos en manos de la justicia, ésta sin duda, de existir dichos actos, penará correspondientemente a sus responsables. Otra cosa es que etarras e integrantes de Eh Bildu quieran parecer falsas víctimas, su tiempo ha pasado y ya no convencen ni a parte de sus acólitos.

El proceso de paz en Euskadi parece avanzar por el camino adecuado gracias al 85% de su ciudadanía y al 100% de la ciudadanía del resto de España, hasta que ese proceso de paz concluya (me atrevo a decir que pasarán décadas hasta entonces) no queda más remedio que, respetar el estado de derecho, que los delincuentes cumplan sus condenas y que no se le tregua a los que intentan de forma ilegítima imponer sus tesis mediante el terror. A estos últimos les pediría que de una vez por todas sean valientes y se enfrenten a los no piensan como ellos con el mismo arma: LAS URNAS.

JC

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