Sobre CRÓNICA DE MEDIOCRES

Lo he llamado Crónica de Mediocres porque creo que la mediocridad es una de las palabras que mejor definen el momento en el que vivimos. La vida pasa deprisa, las oportunidades también y entre ambas dos no hay tiempo para mejorar nada, es más, lo mejor penaliza, no se compra, la calidad se desprecia.

He elegido esta foto porque de alguna forma refleja lo antedicho, primero porque está algo borrosa, no se ve con claridad, y segundo porque para mi, esa araña es la representación de la mediocridad y su tela es el entramado en el que los mediocres caerán, caeremos, y desde la cual impedirá que escapemos, sólo unos pocos conseguirán salir, seamos nosotros.

Espero que os guste y para hacerlo más atractivo, podéis dejar vuestros comentarios picando en el título de cada entrada.

domingo, 25 de enero de 2015

Crónica de Mediocres 69


 
Las reminiscencias casposas y absolutistas del periodismo español

Dedicado a Indas, Maruendas, Jiménistas de los Santos y demás ponzoñosos ejemplos de lo que se confunde como periodismo. 

Bueno, me ha costado un poco pero aquí lo tengo, y digo que me ha costado porque la verdad es que no se me había ocurrido esto de recurrir a la web para tomar la muestra de aquello que, bajo mi propio prisma y forma de vida, me parece indecente y me ha llevado a poner en duda casi todo lo que desde los medios se disemina a los cuatro vientos.

El ejemplo sobre lo que voy a escribir puede verse a través de este link,

http://www.atresplayer.com/television/programas/lasexta-noche/temporada-1/capitulo-105-pablo-iglesias_2015012300402.html , concretamente entre los 50:50 minutos y las 02:22:04 horas.

El escenario es muy sencillo: una cadena de televisión, La Sexta, que emite un programa, La Sexta Noche, que, a través de un moderador, Iñaki López, recibe a un invitado, Pablo Iglesias (líder de Podemos), que será interrogado por tres periodistas (Lucía Méndez, Hilario Pino y Rubén Amón), además de ser sometido a escarnio público por el que se autodenomina periodista Eduardo Inda.

He elegido este ejemplo porque no me encuentro identificado con el ideario de Podemos, aunque comparto, con bastante simpatía, su atrevimiento de menear los cimientos de la anquilosada sociedad española, con el sano objetivo de finalizar con la desleal actitud para con los ciudadanos, de unos partidos políticos, principalmente pp y psoe, que se han apoderado del sistema democrático español, para aprovecharse de la durmiente actitud de unos ciudadanos que, confiados a sus brazos, se echaron a dormir como despreocupados bebés, necesitados de arrullos y la satisfacción de las más básicas necesidades para la subsistencia. En resumen, cualquiera que siga mi trayectoria en las redes sociales podrá ver que mis preferencias políticas no están alineadas con aquellos que, al parecer, son candidatos a tener un papel principal en el cotidiano teatro que es la escena política.

Hablábamos de cuatro periodistas, un moderador (también periodista) en un programa televisivo, en el que se recibe a un invitado.

Analizando el desarrollo del programa, vemos como el tiempo, que se espera sea repartido equitativamente entre todos los entrevistadores, es repartido desproporcionadamente y es paradójico observar como el periodista, al que más cuota de tiempo se le asigna, es el único irrespetuoso del grupo, éste es Eduardo Inda. El representante del más amarillo de los periodistas, se esfuerza, semana tras semana en mostrar y demostrar como la ofensa, la calumnia, la difamación y la mentira, tienen total cabida en un extraño entendimiento de lo que se llama libertad de información.

En la hora y media larga durante la cual se extiende la comparecencia de Pablo Iglesias, puede observarse claramente como los otros tres periodistas invitados, Pino, Méndez y Amón, tratan de marcar distancias con el engreído Eduardo. Por su parte, La Sexta, a través de su moderador, Iñaki López, corta descaradamente las intervenciones de aquellos que intentan reconducir lo que la cadena no tiene ninguna intención de corregir.

Este es para mi el paradigma de los medios de comunicación españoles, medios totalmente arrodillados ante don dinero que son capaces de tergiversar la objetividad, por el más sano de sus propósitos: el beneficio económico.

A Lucía, Rubén e Hilario mi reconocimiento por mantenerse a la altura del buen periodismo en un entorno hostil y por ende nada favorable a seriedad y objetividad. A La Sexta y a la dirección de La Sexta Noche, pedirles mayor complicidad con la ciudadanía y que dejen de una vez de especular con la información apadrinando a jaleadores y a mediocres criaturas como a esos mal llamados periodistas que hacen de la mentira, o de la media verdad, un arma con la que aniquilar todo aquello que no se encuentra en sintonía con sus planteamientos totalitarios.

A Iñaki López, pedirle más valentía, es un periodista valioso y con potencial, pero demasiado dependiente del pinganillo, cómodo y conservador, se echa de menos en él mayor control sobre lo que está moderando y contundencia ante el desvarío de algunos de los habituales del programa que se entiende debe moderar.

En nuestra España, determinados periodistas se han tomado en serio eso de “el cuarto poder” y han hecho de él su modus vivendi, y nosotros, los ciudadanos, sin ninguna capacidad para cribar el grano de la paja. 

Otras pruebas, véase el periodismo de La [sin]Razón sobre lo que para los chicos de Maruenda es la supernoticia del momento (vacaciones de la alcaldesa de Madrid) en la semana del 17 de agosto de 2015. 

Actualización 4 de enero de 2016: no habiendo temas importantes sobre los que informar, La Sexta corta el telediario de las ocho para conectar en directo y dar protagonismo a un equipo de futbol, ¡y España cayéndose!.

Juan Carlos.

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