Sobre CRÓNICA DE MEDIOCRES

Lo he llamado Crónica de Mediocres porque creo que la mediocridad es una de las palabras que mejor definen el momento en el que vivimos. La vida pasa deprisa, las oportunidades también y entre ambas dos no hay tiempo para mejorar nada, es más, lo mejor penaliza, no se compra, la calidad se desprecia.

He elegido esta foto porque de alguna forma refleja lo antedicho, primero porque está algo borrosa, no se ve con claridad, y segundo porque para mi, esa araña es la representación de la mediocridad y su tela es el entramado en el que los mediocres caerán, caeremos, y desde la cual impedirá que escapemos, sólo unos pocos conseguirán salir, seamos nosotros.

Espero que os guste y para hacerlo más atractivo, podéis dejar vuestros comentarios picando en el título de cada entrada.

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05 octubre 2012

Crónica de Mediocres 30


Rezumar incompetencia, anacronismo, privilegios y  gregarismo

Molestáronse sus señorías porque un juez, en un auto escribió: “…pues hay que convenir que no cabe prohibir el elogio o la defensa de ideas o doctrinas, por más que éstas se alejen o incluso pongan en cuestión el marco constitucional, ni, menos aún, de prohibir la expresión de opiniones subjetivas sobre acontecimientos históricos o de actualidad, máxime ante la convenida decadencia de la denominada clase política…”. Bueno, posiblemente el “máxime ante la convenida decadencia de la denominada clase política”, se lo podía haber evitado ya que puede entenderse más, como una opinión que como parte de una argumentación.

Pero como yo no pertenezco al poder judicial, ni al legislativo, ni al ejecutivo, como yo sólo me pertenezco a mi mismo, como soy parte integrante de esos millones de ciudadanos a los que la decadente clase política quiere dejarnos sin calzoncillos o bragas, como la mediocre actuación de los mal llamados representantes del pueblo, me está mostrando su falta de capacidad, voy a escribirlo con mayúsculas, la clase política española, los políticos españoles no sólo rezuman decadencia, también rezuman incompetencia, anacronismo, privilegios, gregarismo, aislamiento y se han ganado el desprecio de los ciudadanos. Hay, por supuesto, excepciones, pero son tan pocas que quedan ahogadas por la presión de sus propios compañeros y compañeras.

Esa decadencia, de la que habla el juez Pedraz en su auto, se ha mostrado en todo su esplendor minutos después de la publicación del auto de ayer, 4 de octubre, correspondiente a la diligencias previas 105/2012, ¿por qué?, pues porque la decadente clase política ha hecho gala de reflejos de felino, respondiendo, atacando y hasta insultando al sr. juez, sin realizar ningún tipo de autocrítica o autoreflexión, acerca del por qué a sus señorías les han puesto tal adjetivo.

Un político popular, Rafael Hernando, en una inigualable oratoria, llama al juez “pijo ácrata” y le añade el calificativo de “indecente” a lo que también denomina "demagogia política". Es vergonzoso que un político hable de demagogia, cuando ellos basan casi toda su actividad en actuaciones demagógicas.

Otro político, en este caso socialista, Simancas, se pregunta: ¿Habrán quitado los espejos en los juzgados?. ¿A qué se refiere Simancas?

Los de UPyD,            por medio de Martínez Gorriarán, apuntan que “quizá el juez también esté hablando de sí mismo”.

Como puede verse, por lo menos en algo, los decadentes políticos, se ponen de acuerdo: se defienden a si mismos con uñas y dientes con el fin de alargar cuantos más años mejor el mantenimiento de sus torres de madera desde las cuales se mantienen lejos de los ciudadanos a los que deberían servir. A nuestros políticos, poco valientes ellos, se les pone la carne de gallina al ver que ya no son solamente los electores los que cuestionan su quehacer; miembros del poder judicial, también sufren los vaivenes de las veletas políticas que, desde el poder ejecutivo y el legislativo, no son capaces de indicar un rumbo estable que nos de tranquilidad a todos.

Para mi, en definitiva, el desliz del juez Pedraz, no es más que otra voz que desde el Poder Judicial se une al tirón de orejas que tres magistrados del Tribunal Constitucional le dieron a los políticos hace más de un año.

RIP la decadente clase política española y animemos, como ciudadanos, a esos nuevos posibles representantes de la ciudadanía que volcados en ésta, quieran de verdad mejorar esta “España que me duele cada día más y más”.

JC

29 septiembre 2012

Crónica de Mediocres 3

Desvergüenza Total

Nuestros políticos son “maravillosos”, lo están consiguiendo, su nivel de popularidad y en consecuencia la valoración, según las encuestas del CIS (barómetro abril 2011), que los ciudadanos hacemos de ellos, les ha llevado a ser considerados (concretamente a “La clase política, los partidos políticos”), el quinto problema que más nos afecta personalmente.

Pero ellos ya lo saben, aguantamos todo, o casi todo. A lo mejor, el día en que su desvergüenza sea total e intenten ponernos directamente la bota en el cuello o meter sus “delicadas” manos en nuestros bolsillos, a lo mejor, decía, ese día comenzaremos a revolvernos, a ponerle freno a ese desprecio que nos muestran. Entonces será cuando digamos: no me quieras sólo en época electoral, quiéreme y mímame también los cuatro años siguientes.

Estos días hemos visto como otro grupo de ciudadanos, que también, al igual que los políticos, están muy lejos de la sociedad, privilegiados ellos, se han revelado. Sólo tres personas han conseguido incomodarles un poco, no mucho, lo suficiente como para haberse dado cuenta de que incordiar al poder judicial puede generar ruptura, que puede ser muy grave.

Estamos acostumbrados a ver como jueces, magistrados y fiscales son atacados, sutilmente la mayoría de las veces, directamente en otras ocasiones. Los políticos, los mediocres por supuesto, son descaradamente metijones y dependiendo de la situación sobre la que los tribunales tengan que manifestarse, intentan demonizar las consecuencias  de todo fallo que no se ajuste a sus intereses, ideología y rédito electoral.

Pues ahora, tres magistrados, o para ser más correcto, una magistrada y dos magistrados , del Tribunal Constitucional han dicho basta, les han dicho: señorías, nuestro mandato como miembros del Tribunal Constitucional se ha acabado, estamos fuera de la ley y ustedes tienen la culpa, acaten la Constitución, pónganse a trabajar, lleguen a acuerdos y renueven este maltrecho y desprestigiado Tribunal. Esto puede ser el inicio de algo importante, el tiempo lo dirá.

Todavía falta mucho hasta que fiscales y magistradas, y magistrados, del Tribunal Constitucional pierdan la servidumbre que actualmente tienen para con los políticos, pero  con suerte, si éstos siguen maltratándolos, a lo mejor exigen ser totalmente independientes y los ciudadanos podemos disponer de un poder judicial más independiente que el actual.

Los ciudadanos por nuestra parte debemos gritar bien alto que queremos un Poder Judicial (Fiscalía y Tribunal Constitucional) totalmente independiente, un Poder Judicial que en sus deliberaciones y fallos no tenga que preocuparse de no pisarle los callos a quien lo ha elegido, un Poder Judicial que grite y pida, y que no ceje hasta conseguirlo, todos los medios necesarios para que de una vez, en España, podamos decir que hay Justicia, sí con mayúsculas.

JC

Publicado el 15 de junio de 2011

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