Sobre CRÓNICA DE MEDIOCRES

Lo he llamado Crónica de Mediocres porque creo que la mediocridad es una de las palabras que mejor definen el momento en el que vivimos. La vida pasa deprisa, las oportunidades también y entre ambas dos no hay tiempo para mejorar nada, es más, lo mejor penaliza, no se compra, la calidad se desprecia.

He elegido esta foto porque de alguna forma refleja lo antedicho, primero porque está algo borrosa, no se ve con claridad, y segundo porque para mi, esa araña es la representación de la mediocridad y su tela es el entramado en el que los mediocres caerán, caeremos, y desde la cual impedirá que escapemos, sólo unos pocos conseguirán salir, seamos nosotros.

Espero que os guste y para hacerlo más atractivo, podéis dejar vuestros comentarios picando en el título de cada entrada.

lunes, 1 de octubre de 2012

Crónica de Mediocres 6

Naturbier en Madrid: Mediocridad a tope

Naturbier es quizás el bar en el que sirven, bueno, rectifico, donde tienen la mejor cerveza de Madrid, en mi modesta opinión, por supuesto.
Pero como Francia; sabéis la historia, ¿no?, ¡Ah no!, no os preocupéis os lo cuento. Dicen los antiguos que cuando dios creó el mundo dijo: "Aquí, por Francia, voy a poner el mejor país de la Tierra", la mejor campiña, los mejores vinos, la mejor gastronomía (hasta que la desbancó la española), el arte, el glamour, etc. etc. etc. Y dios, continuando con su quehacer, durante un momento se paró a reflexionar y pensó que a lo mejor no era del todo justo que tanta maravilla estuviese concentrada en un único territorio y se preguntó a si mismo, ¿qué puedo hacer para, de alguna forma, nivelar la balanza y que ningún país quede perjudicado por esta maravilla que acabo de crear?, al cabo de unos minutos su divina inspiración de dio la respuesta. ¡Eureka!, grito, ¡ya lo tengo!, para compensar este inigualable paraíso: ¡aquí pondré a los franceses!.

Bueno, después del cuento, vuelvo al objeto principal de esta crónica, la cervecería Naturbier. Decía que en este establecimiento tienen la mejor cerveza de Madrid, lo conozco desde hace muchos años, muchas veces y por distintos motivos nos hemos juntado amigos y amigas para celebrar las cosas más variopintas. El recuerdo que nos ha quedado siempre ha sido agradable y gracias a su cerveza, el deseo de volver ha sido algo presente en mi ánimo.

Pero amigos y amigas, en esta vida todo cambia, la Naturbier, hace unos años, debió de cambiar de gerencia y si bien la calidad de su cerveza no ha decaído, el servicio que recibimos los clientes va, como se suele decir, rodando, cuesta abajo y sin frenos. Esta cervecería está atendida por gente taciturna, gente nada amable, desconsiderada y antipática, gente acomplejada, muy digna, en definitiva, pésimos camareros y camareras (pocas).

La Naturbier se ha convertido en un sitio mediocre, desagradable, se ha convertido en un establecimiento en el que sus empleados viven de espaldas al que les proporciona el sustento, el cliente. Se ha vuelto un sitio sucio, fijaos si vais, que el lado de atrás de la barra está lleno de desperdicios, vasos y jarras sucias, desorden y caos. Se ha convertido en un bar que sólo atiende con algún tipo de corrección la terraza, a los que no nos gustan las terrazas nos maltratan y esto, como decía, lleva ocurriendo desde hace varios años, como mínimo cuatro.

La Naturbier se ha convertido en ese tipo de establecimiento cutre, alrededor del 90% en mi opinión, que es cada vez mas frecuente encontrar en Madrid. Madrid es grande, está muy poblado, infestado de turistas, nacionales y extranjeros, las calles de Madrid están pobladas de millones de aves de paso que en su ir y venir ocupan los distintos bares, cafeterías y restaurantes, bares, cafeterías y restaurantes que no quieren clientes, quieren consumidores poco exigentes, rápidos y callados que dejen su dinero, cuanto más mejor, que se vayan pronto y que no molesten, así es como se quiere tratar en Madrid al consumidor.

Hoy la Naturbier, uno de sus camareros, se ha superado en desprecio: Le he pedido 2 rubias y 1 tostada. Ha servido las rubias, la tostada, tras insistir, la ha servido 10 minutos después, no ha puesto el aperitivo y cuando le he pedido que por favor acabe de servirme, me ha dicho que me aguante. Las cervezas, por supuesto, se las hemos dejado para que se las tome él. La Naturbier ha perdido cuatro clientes, pero no importa, siempre habrá aves de paso que tendrán necesidad de beber.

JC

Publicado el 16 de julio de 2011

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